28 Mar
¿Una de las novelas peruanas de fantasía más complejas? Astronomía tayta, de Rienzi Piero

La última vez que había leído algo similar fue en 2021. En ese entonces exploré Hela (2015), de José Ángel Conde, escritor español que propuso una novela (no breve) de fantasía y ciencia ficción. En ella, partía de un escenario cotidiano en una sociedad distópica y llegaba hasta el fin del mundo con entidades divinas nórdicas de por medio. Con sus diferencias, esta obra plantea otra locura de aquellas.

Rienzi Piero es un autor limeño, quien ya publicó El tejido del tiempo en 2020 y La jungla en la realidad en 2021, títulos en los que los relatos abordan las mitologías y su influencia en nuestro mundo. Este tercer libro es una continuación de ese interés creativo, acaso llevado un paso más allá. Tal y como en Hela, aquí también se mezclan ambos géneros no realistas, pero en un tiempo lejano al nuestro y en un mundo que cada vez se vuelve más intrincado. En pocas palabras, viajes espaciales e interdimensionales y deidades andinas. Y, aunque sea una frase repetitiva, el resultado es el de una lectura no apta para todo público. 

Rienzi Piero

Trama

Nos encontramos en tiempos anteriores a la llegada de los españoles al continente americano. La situación inicial es una peregrinación hacia Viñaque, ciudad de barro y capital del imperio Wari, en la que Wanakaure le narra a los ancianos de la zona el por qué de los cambios que están presenciando. A partir de aquí la historia toma una naturaleza mitológica y se retrotrae a momentos pretéritos, inclusive anteriores a la creación del mundo, en espacios donde deambulan desde mortales hasta deidades y entidades variadas. Este maremágnum o caos de personajes puede confundir al lector en los primeros episodios, por lo que es importante tener en cuenta el motor de toda la novela: la yacumama Yine busca destruir el infinito, y Wanakaure la acompaña en su trayecto.

La obra construye una propuesta de épica andina en la que un objetivo ocasiona una serie de eventos tan extraños como impresionantes que no se apegan a una novela más tradicional, ni siquiera la de la fantasía más comercial. Aquí, la exaltación de los héroes recae en las figuras de Yine y Wanakaure, entidades que trascienden el tiempo, que se acompañan, se separan y se buscan aún cuando hayan cambiado de forma y alguno pueda perder sus recuerdos. De modo similar a la Odisea, el libro es justamente eso, un viaje que sigue la estructura de las series, la de una secuencia de eventos que muestran la relación entre ambos personajes y el intento por alcanzar la meta inicial.

Ahora bien, ¿ciencia ficción? El libro no se apega a un uso mecánico de los mitos andinos en tanto parte de ella para crear espacios-tiempos en los que existe una tecnología cósmica. Aviones, naves espaciales, entre otros artefactos se presentan como parte del viaje de todos los personajes, inclusive los terciarios. Este aspecto puede ser un reto para el lector de fantasía tradicional. 

Toda la amalgama de imágenes y elementos en el trayecto es, a su vez, un gran punto en contra. Los episodios se asemejan al flujo libre de conciencia, salvo que aquí son las situaciones las que fluyen de un escenario a otro según sean los personajes divinos surgidos. Si bien en la estructura de serie es normal que se incluyan segmentos prescindibles para la premisa, en este caso su uso dificulta la lectura. Por algunos momentos parece que la historia hubiese perdido su propio rumbo y no es hasta el final, sobre todo, que los eventos (algunos) cobran sentido.

Personajes

En la novela desfilan varios personajes, incluso con nuevas apariencias y personalidades. Algunos nos acompañarán durante pocos capítulos, otros solo en unos segmentos. Ese cambio acompaña a la fluidez de la estructura narrativa, ya que los escenarios fluctúan en uno y otro: en algún momento hay un accidente de avión; en otro, una carabela cósmica. Por lo mismo, no se profundiza en su psicología, sino que se esbozan sus actitudes mediante acciones.

De todos ellos, basta con destacar a los dos coprotagonistas:

  • Wanakaure: en un inicio, es un anciano sabio que conoce la historia anterior a la humanidad, pero pronto sabemos que es uno de los viracochas. En contraste con algunos de ellos, él crea su conocimiento del universo y la inmortalidad mediante sus exploraciones, incluso si sus resultados desafían lo establecido por su grupo. Esa perspectiva más su cercanía (casi amor) con Yine lo llevan a perderse en diversos parajes e incluso a seguir su rastro cuando las identidades han cambiado. Los matices que adquiere por esta actitud lo convierten en el personaje más interesante de la novela, el más desarrollado.
  • Yine: una yacumama admirada por muchos en la mítica ciudad de Merv, pero también envidiada y despreciada por otros. Su deseo de aniquilar el infinito la llevan a decantarse por acciones riesgosas tanto para ella como para el universo. El desenlace de su camino lo conocemos, claro, en el final, pero es simbólico (y potente) que su lucha contra lo eterno desemboque en un acto histórico vital. En ese sentido, aunque interesante como personaje, considero que ayuda más a la construcción metafórica del libro entre todo el entramado mítico y la revelación del último capítulo.
Complejo Arqueológico Wari, ubicado en el valle de Viñaque, Ayacucho. Fuente de foto: Huancaraylla

Forma

Está conformado por 24 capítulos, sin ser divididos por partes. Esa continuidad episódica sin segmentos definidos (típicamente en tres partes) se vincula con el fluir narrativo que mencioné en el apartado de la trama. Y es que realmente no sabemos hacia dónde nos conducirá la historia, solo el primero y último fungen sin lugar a dudas de inicio y final, remarcado por la distancia temporal y de escenarios de ambos con respecto al resto del libro.

Ahora bien, la prosa tiene un estilo sobrio. La descripción de los espacios no está recargada de adjetivos innecesarios: muestra, confunde, pero no recarga. Ello ayuda a que la lectura no sea tan pesada, más aún cuando la historia sí sufre de momentos demasiado surrealistas. 

Al pasar la última puerta circular, arribaron a una cabina esférica con muchas puertas y ventanas que giraban alrededor en grandes anillos. Los invitados, curiosos, examinaron el complicado mecanismo en movimiento. Algunos puentes conectaban las puertas centrales de las recámaras de los pasajeros. Allí, los cosmovitas, una especie de genios extraterrestres cubiertos por túnicas, con apariencia de fraile, observaban y controlaban las ventanas rotatorias, por las que se veían pasar diferentes paisajes.

Fragmento del capítulo «La nave Yanawa»

Otro rasgo llamativo es el relato fundacional. No es transversal, pero dedica páginas a relatar el inicio de la existencia de los mundos tal y como puede suceder en cualquier cosmología. Este aspecto refuerza el carácter mitológico de la novela que, a pesar de usar elementos de cosmovisiones reales (yacumamas, viracochas, Inti), conforma su propio mito con una narración del origen y otra sobre los eventos que llevan al apocalipsis. Inicio y fin en un solo libro, como un artefacto literario que se basta a sí mismo para comprenderse.

Fuera del tiempo, un pedazo de nada se enroscaba alrededor de sí misma formando laberintos, y el vacío fluía sin rumbo y sin consciencia de ser. En aquel rincón vivía extraviada una inédita partícula que vagaba tranquilamente por la inmensidad de la nada hasta que en un instante se aburrió de ser nada, le picó algo e, inquieta, se preguntó: «¿Qué es lo que estoy haciendo?».

Fragmento del capítulo «Las orillas de la eternidad»

Admito que me falta leer mucha más fantasía peruana, que la hay. No obstante, conozco las premisas de varias de esas novelas y no las emparejo con la de Piero. Por un lado, no es una obra de alta fantasía por completo, es decir, un mundo ficcional totalmente inventado sin referentes en nuestra realidad (El señor de los anillos, Mundodisco) ni tampoco de baja fantasía, es decir, uno ambientado en nuestro propio mundo (Harry Potter, Cazadores de sombras). Astronomía tayta se encuentra en el limbo, una historia basada en la mitología y espacios andinos que se transforma en una cosmología única. No se limita a copiar y pegar los mitos reales, sino que los usa para crear el suyo. Acaso ese es su aporte más valioso a la producción contemporánea de fantasía, una veta particular que en sus esfuerzos puede resultar compleja de leer, capítulos que estiran demasiado el fluir de los espacios y ralentiza el ritmo narrativo, pero que gana en imaginería y el afán por construir una maravilla única. 

Detalles técnicos:

Género: Maravilla (fantasía)

Editorial: Casatomada

Año de publicación: 2024 

N° de páginas: 221


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