
Describir a un escritor en ciernes siempre es complicado porque no hay producción previa del cual extraer un contexto literario. Ese no es exactamente el caso de Burgos en este libro, no porque no sea su primero publicado, sino porque ya obtuvo un galardón: ser uno de los ganadores del II Concurso Internacional de Cuento, organizado por la editorial mexicana Diamante. Buscadores de sueños (2018) fue esa primera incursión editorial, en el que estuvo acompañado de los demás autores ganadores con un texto al parecer no realista.
En cambio, Tierra-2 es su primera obra en solitario y una incursión absoluta en la ciencia ficción. Escribo “absoluta” en tanto los cuatro relatos pertenecen de modo claro al género sin experimentaciones con la fantasía o lo fantástico. Lo que podemos hallar en estas historias son experimentaciones sobre la propia realidad, tramas donde las invenciones científicas ocupan un rol principal para explorar las posibilidades creativas de la scifi, así como los conflictos de sus personajes. Así, hay viajes temporales, clonación, reducción de tamaño y alteración del orden en la naturaleza.
La vertiente más reconocible del libro es la de la ciencia ficción dura. Justamente esa prioridad otorgada al experimento de turno es un rasgo de este tipo de historias. Por ello, se puede echar en falta una mayor atención en los personajes, en el lado humano y la conexión metafórica usual entre los elementos cienciaficcioneros y la sociedad humana. Dos de los cuentos que considero como los mejores sí consiguen ese balance, mientras los otros dos no. Otro problema que arrastra el libro es la figura del científico, no porque sea la versión loca de estos personajes, sino por su idealismo casi melodramático que impide aprovecharlos mejor como sujetos con intenciones y problemas propios, los cuales pudieron enriquecer las historias. Todos estos problemas no impiden disfrutar de las historias, porque sí son entretenidas y siguen una linealidad sencilla pero eficaz en su estructura. Se nota el potencial desperdiciado a la vez que la capacidad del autor para crecer, tal como se nota en los mejores textos del libro.

Eduardo Burgos
Otro aspecto notorio es su barroquismo leve. El uso de epítetos lastra por ratos la prosa, mientras su ausencia durante varias líneas le ofrece a la escritura una mayor claridad en su trama. Al fin y al cabo, el fuerte de los relatos de Burgos es la inventiva de sus historias. Un ejemplo lo tenemos en el siguiente fragmento de “La torre atómica”: “Se sintió opacado, consumido y devorado en la nimiedad de su efímero y obstinado ser, mientras que un escalofrío siniestro recorría su espalda”. El autor brilla más cuando reduce su uso en otros fragmentos.
Ahora sí, vamos a cada relato. Empiezo por los que me parecen menos destacables.
Finalmente, estos son los mejores del conjunto:
El cuentario me recordó a las revistas pulp clásicas. La locura de sus tramas, el ingenio de su novum o invención científica les daba la creatividad que las caracterizaba sobre otro tipo de literatura, y ese es el caso de Tierra-2. Con una prosa clara y un enfoque en la maravilla ante la tecnología, estos cuentos recuerdan a la ciencia ficción del Siglo de Oro en el que los conflictos de la aplicación de las experimentaciones no eliminaban la sorpresa genuina por los inventos. Los relatos de Burgos son un retorno a ese impresionismo más juvenil. Ahora toca leerlo en su siguiente libro de largo aliento: La quinta Tierra.
Detalles técnicos:

Género: Ciencia ficción
Editorial: Torre de Papel
Año de publicación: 2023
Nº de páginas: 112