Los mundos no realistas son variados, pero su hermano más cercano es el fantástico. Siguiendo los conceptos de los investigadores literarios David Roas y Fernando Ánguel Moreno, pero también ya como un consenso, este universo ficcional se caracteriza por la inserción de lo imposible en escenarios reales, conocidos por los lectores. La diferencia tajante entre realidades es imposible en nuestro propio mundo. No obstante, la literatura obra su propia magia y puede crear una suerte de espacio liminal en el que el realismo y lo fantástico convivan: lo onírico. El presente libro juega con todas estas posibilidades.
La escritora peruana Rocío Uchofen ya tiene un camino recorrido en las letras gracias a sus publicaciones de inicios del siglo, como Odalia y otras sin esquina (2004) o El oscuro laberinto de los sueños (2011). Si bien siguió publicando en revistas, su nombre apareció en el mercado editorial peruano en los últimos años mediante Santorini con su poemario Geometría de la urbe = Urban geometry (2018) y, sobre todo, en Grafos & Maquinaciones, con quienes tiene dos libros editados: La irrealidad y sus escombros (2021) y el de esta reseña, de 2023. Solo para insomnes es, así, su segundo cuentario aparecido en el país.
Rocío Uchofen
Catorce son los relatos incluidos. No hay una única temática, pero sí se pueden establecer algunos rasgos en común que justifique la reunión de todos ellos. El más destacable es el tratamiento oblicuo de lo fantástico, es decir, la irrupción de las leyes realistas de las historias por medio del lenguaje y no tanto por el agente imposible (un fantasma, una criatura alada, una casa inexistente, etc). Tal aspecto se suma y sucede por otro: la ambientación onírica. Los relatos no suceden en sueños, pero la descripción de los lugares y la secuencia de sucesos sí se realiza desde un lenguaje que coloca en duda la propia realidad, ya sea por pistas que deben reinterpretarse para comprender la verdadera situación o por la naturalidad de la transición entre momentos en apariencia fantásticos y otros de corte meramente cotidianos. En otras palabras, por ratos parecen cuentos de hadas con personajes no propios de esas historias.
En general, el libro mantiene un nivel más que aceptable de calidad, fruto de la experiencia en la escritura por parte de la autora. Si acaso, por lo mismo no todos destacan ni van más allá de los rasgos estéticos del conjunto, como los arriba señalados, lo cual puede generar una leve sensación de monotonía. Asimismo, algunos textos de la segunda mitad tienen finales anticlimáticos o con la insuficiente fuerza presentada en los mejores.
Edición de Suburbano (2024), editorial independiente de autores hispanos en Estados Unidos. Incluye 16 cuentos, no 14.
Todo lo expuesto se observará mejor en cada relato. ¿Los revisamos?
- Y el Guadalquivir como testigo: dos hermanas se hospedan en Sevilla, España, y es una de ellas quien oye y ve la procesión de una extraña carreta por medio de la ventana. ¿Sueño, realidad? Este es una clara continuación de “Camino de hojas secas” en cuanto a la confusión entre lo que es real de lo que no es, pero en esta ocasión la difusión de los límites es un poco más clara tanto por la narración, que nos transporta de la cotidianidad al mundo onírico, como de la propia trama, ya que es la protagonista quien toma medicinas por su enfermedad. Su mérito se halla en ese juego de realidades gracias a la narración fluida, no limitada con la mera descripción de escenas realistas.
- Caerte de la baranda: durante su paseo por la ciudad, una mujer rememora su juventud cuando visitaba con otros coetáneos el departamento de una artista para practicar un taller de escritura y retroalimentarse. Si bien la trama parece sencilla, y en cuanto a sucesos lo es, la carga emocional se halla en lo que se sugiere, en esa llamada entre ambas realizada años después, en la nostalgia, en el paso del tiempo y, nuevamente, la ambientación un tanto fantástica proveniente del apodo dado a la señora, “vieja bruja”. Es realista, pero aquí se pone de manifiesto la intrahistoria o la historia sucedida no en actos, sino por sentidos, por la interpretación que la protagonista otorga a lo que oye, ve, siente, durante la reconstrucción de su memoria. De hecho, me recordó un poco a Clarice Lispector.
- Bolsa de reciclaje: uno de los más extensos. Un peruano se refugia en México y es acogido por una señora que convive con otras personas de condición similar, todos los cuales trabajan como recicladores. La perspectiva del protagonista cambiará cuando conozca a una joven hermosa, conocida de la dueña, a partir del que se abordan los temas de las clases sociales, pero, sobre todo, de las relaciones familiares. La transición entre el abordaje de la pobreza extrema del inicio y los vínculos afectivos del final es progresiva. Inclusive hay cierta posibilidad para la inserción de lo fantástico, lo que sugiere una segunda lectura.
- Pupilas: dos mujeres se encuentran en el hospicio y una de ellas pregunta de manera constante a la otra sobre su hija, pero siempre recibe evasiones. ¿Por qué, y qué pasado es aquel que no puede recordar? Con un poco de lectura atenta, el giro se deduce desde las primeras páginas por el inicio del relato, por el que el clímax pierde parte de su efecto sorpresa. De todos modos, consigue reflejar la desorientación de la protagonista, es un buen relato.
- El lente, yo, el espejo y lo demás que sé…: más que cuento, es una estampa literaria sobre el espejo y la posibilidad de sus múltiples dimensiones. Como ejercicio es interesante, pero no destaca sobre los demás.
- El sonido del bambú: un joven sin familia es acogido para ingresar a una organización, en la que competirá para participar en la misión secreta del señor Takeru, uno de los principales benefactores. Este se aleja de los demás cuentos en tanto se asemeja más a las historias bildungsroman o de crecimiento, ya que se presenta de manera discreta el conflicto entre el deber y la individualidad conforme el protagonista asciende.
- Árboles: un joven recuerda a su hermana fallecida y durante un invierno parece verla, con sus características flores de almendro. La historia se enfoca en el luto del protagonista, expresado mediante la memoria y la nostalgia del familiar ausente, intensificado por el anhelo de volver a verla, aunque sea como un fantasma. El problema de este relato es su final, uno que cierra de manera anticlimática varias líneas después de haberse resuelto el conflicto.
- Recuerdo el viento azotado por las ramas: en una noche de bar, una mujer es interceptada por el relato de un desconocido sobre su encuentro con una criatura alada y nocturna cerca de un puente. Aunque la historia es sencilla, una anécdota de terror dentro de otra anécdota (una velada más para la protagonista), la narración logra asemejarla a las leyendas urbanas gracias a la descripción breve pero potente del ambiente y a las alusiones al mothman u hombre polilla, del que existen relatos reales sobre encuentros en Estados Unidos.
- El momento del guerrero: breve y efectivo. En la época moche, el hijo de un guerrero anhela seguir los pasos de su padre, y aunque parece que no logrará conseguir ninguna hazaña perdurable, una oportunidad surgirá junto con la tristeza. El giro final se percibe antes del clímax, pero no deja de ser irónico gracias a la construcción del protagonista.
- Falpen, el alfarero: en una comunidad de artesanos, un alfarero y su perrito encuentran a un zorro, pero sus colegas rechazan acogerlo cerca de ellos. Es un relato breve y prefiero no indicar el punto de giro, pero este es uno de esos textos en el que lo fantástico existe sin que la narración lo señale de manera explícita. Así, es sutil sin ser críptico.
- Las trizas: una migrante en Estados Unidos intenta proseguir con su carrera musical mientras trabaja en otros empleos hasta que conoce a Selena, quien trastocará su vida entre felicidad y discusiones. El punto fuerte de este relato es nuevamente la perspectiva de la protagonista, ya que en pocas páginas se perfila a un personaje redondo con matices y conflictos propios, más allá del de la historia en sí misma.
- El laberinto de Wen Wu: en Nueva York, un joven de trece años ayuda en el restaurante de sus padres y es enviado a veces por compras a la tienda de Wen Wu, en el que descubre una puerta misteriosa escondida entre paredes. Con un lenguaje un tanto poco creíble para un personaje de su edad, destaca no tanto por la historia en sí, sino por la recreación del ambiente de 2020 días antes de la alarma mundial por la pandemia.

Blog de Rocío Uchofen: https://hibridoliterario.com/sitio/?page_id=67
Ahora bien, los que son mejores no solo por tener una trama y escrituras armónicas entre sí, sino por ofrecer algo más en contraste con sus compañeros, son los siguientes:
- Camino de hojas secas: una mujer se pierde en medio de un bosque hasta llegar al refugio de un tal Noah, quien la acoge a pesar de los temores de la protagonista. El resto de la velada transcurre entre un diálogo corto entre ambos y los recuerdos de su juventud sobre su madre y su padrastro. Es el relato más representativo de todo el libro en tanto refleja uno de los tipos de cuentos de la autora, los que tienen un doble nivel, uno en el que se cuenta un hecho anecdótico y extraño, y otro en el que la atmósfera plantea la duda de la existencia de algo fantástico o surreal o la prevalencia del realismo.
- Las sombras oblícuas: una mujer solitaria espera el transporte público en una ciudad de aspecto fantasmal, en el que la gente tiene expresiones extrañas y todo alrededor roza lo surreal. Una vez que finalizamos la historia podemos darnos cuenta de lo que realmente se nos está narrando, pero el lenguaje en segunda persona consigue distraer la mirada de modo suficiente para que la extrañeza acompañe la lectura de inicio a fin.
- Salvar a Vixen: la boa de un cantante es detenida y sentenciada a muerte tras un accidente, por lo que su pareja intentará aplacar la furia de la señora denunciante a pedido del tipo. Esto es uno de los mejores relatos, no solo por una estructura narrativa sólida en la que hay más de un suceso que desemboca en otro, sino por el perfilado psicológico de los personajes y el modo en retratar a la mujer desde su propia voz y su dependencia emocional, por más que como lectores sepamos que lo más conveniente para ella sería alejarse del sujeto.
El cuentario de Uchofen presenta historias realistas y fantásticas que no ocultan su carácter ficcional. La atmósfera onírica, presente más en algunos que en otros, ayuda a develar esos mecanismos literarios que parten del propio acto de crear: inclusive en los cuentos realistas, se observa el esfuerzo por contar una historia, no solo por presentar una anécdota. De esa manera, entre situaciones cotidianas y elementos desconocidos de realidades imposibles, la escritora se perfila con una gran versatilidad para cambiar entre tipos de mundos.
Detalles técnicos:
Género: Fantástico
Editorial: Grafos & Maquinaciones
Año de publicación: 2023
Nº de páginas: 119