El Congreso Nacional de Escritores de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción; la reedición de El castillo de los Bankheil, de Alejandro de la Jara; la tesis doctoral La ciencia ficción en el Perú. Desde sus orígenes hasta los años 70… Todos esos proyectos formaron parte del resurgir de la literatura no mimética peruana en nuestro siglo, sobre todo en la década de los 2010, eventos y publicaciones que estuvieron a cargo de Honores. Si mencionas su nombre a algún escritor de género, sería extraño que no lo conociera.
La otra faceta que faltaba por completar de su producción era la de narrador, faceta iniciada con Nunca seremos nacidos, publicado en 2024. Esa primera obra fue una novela corta vampiresca, mientras el presente libro es un conjunto de doce relatos fantásticos ambientados también en el Perú, especialmente en Lima. Objetos personales contiene tres cuentos largos y nueve más breves que continúan la exploración del gótico iniciada por la novela, en esta ocasión por medio de varios escenarios y monstruos, inclusive con una pequeña dosis de ciencia ficción distópica.
Las historias del libro se pueden enmarcar en el actual movimiento de la nostalgia ochentera. Si bien esa década no es la única presente, sí varios elementos de la cultura popular entre los 60 y los 90 se encuentran aquí como complementos de los espacios por donde se mueven los personajes, así como de su propio bagaje y saberes. Asimismo, a diferencia de los productos culturales en inglés como Stranger things, esta referencialidad se vale también del ambiente nacional en tanto estos textos pretenden reconstruir bajo el lente fantástico el Perú del siglo pasado, no con cierto glamour estadounidense, sino con la crisis e idiosincrasia propias, como los años del terrorismo, la diferencia de clases, las leyendas urbanas, José B. Adolph, entre otras cápsulas del tiempo.
Otro rasgo importante es justamente su urbanidad. Con sus calles, suciedades, ruido, Lima y otros espacios no especificados son el fondo y el contenido de las historias, un elemento indispensable que determina el discurso, ya que sin él no se podrían abordar las revoluciones callejeras de «Las ratas» o la narración oral de leyendas de terror en «Última noche en la Quinta Heeren», cuya atmósfera depende del saber implícito del lector sobre el lugar del título como un espacio antiguo y un tanto extraño. La visión se extiende a la valoración de sus ciudadanos por medio de la boca de los personajes o el narrador, quienes emiten opiniones pesimistas, críticas y desencantadas con la cultura urbana y su impacto sobre la corrupción, el arte y los vicios de las personas.
Ahora bien, la calidad es variada. Algunas historias destacan sobre otras por alguna propuesta innovadora o lograda, como el uso del folclor citadino para impactar o la peruanización de monstruos extranjeros. Otras, en cambio, tropiezan cuando se centran en las referencias y abandonan el trabajo en la historia y sus finales, o cuando toda la trama es una reproducción de estructuras clásicas del género, como las clásicas ghost stories.
Elton Honores. Fuente: Cesar Campos.
Para observar mejor el contenido, les presentaré a cada uno en orden de aparición en el libro.
- Lima cero: un grupo de cinco amigos universitarios viajan por la carretera cuando una extensa nube de polvo los transporta a una ciudad vacía, sin personas, en las que el tiempo parece haberse detenido. Esta versión de la capital peruana recuerda a la atmósfera de La dimensión desconocida, referente que el propio relato vuelve explícito en la narración. En ese sentido, su carácter pop o referencial es notorio. El ambiente de misterio es permanente, ya que se nos ofrecen dudas, no respuestas, por lo que el resultado es el de una historia que impacta por sus imágenes narradas, aunque esté un poco extendida.
- Cariátides: una serie de suicidios surgen en Lima en torno al libro homónimo del título, creado por una poeta con textos oscuros y de terror que circuló en los grupos bohemios de Letras y el Centro. El punto fuerte del relato es su retrato del ambiente social descrito, en el que los referentes culturales no solo son accesorios, sino que construyen la idiosincrasia de los personajes y el medio en el que viven. Así, el lado terrorífico está unido al contextual y la trama supera la sencilla anécdota gótica.
- Las ratas: en un futuro cercano, un librero de libros incunables recibe el manuscrito de la segunda parte de Mañana, las ratas, novela real escrita por José B. Adolph. Este objeto lo convertirá en blanco de persecuciones y vigilancia por parte de grupos que intentarán obtenerlo por diversos motivos, a la par que la trama del libro cada vez se vuelve más real. Un tanto similar a la novela El club Dumas, de Pérez-Reverte, este relato largo contiene los tópicos de las historias sobre libros prohibidos o peligrosos, sectas y misterios con dosis de acción, violencia y mujeres bajo la mirada de un protagonista masculino. Si bien es llamativa una historia que referencie al clásico de Adolph (un paso que lo canoniza aún más), reúne varios elementos narrativos sin conseguir darle una unidad clara de inicio a fin con tantos giros que aceleran mucho el ritmo de la narración y la historia, de modo que se empiece de una manera, el nudo vira hacia múltiples situaciones y el desenlace sí retoma la atmósfera inicial, un tanto esotérica.
- Enanas blancas y agujeros negros: en medio de sus viajes interestelares por medio de una tecnoarcade o nave espacial, un hombre recibe el llamado para formar parte de una importante sección en una corporación, la XYZ (guiño a Clemente Palma). Aunque no lo parezca, el relato posee un humor sutil que se comprende al finalizar el relato, además que se utiliza el clásico elemento del giro final que replantea toda la historia leída. Ambos puntos son su fortaleza.
- El coco: la leyenda del hombre del saco cobra vida en la historia del protagonista, quien de niño su madre le narraba la advertencia de que se durmiera temprano o si no el coco se lo llevaría. Entonces, años después los visita un tío, también llamado Coco. Sencillo en su concepción y desarrollo, consigue transmitir ese temor popular de los secuestradores de pequeños, y aunque podamos suponer cómo se desarrollará la trama, el cierre tiene un doble giro de tuerca, uno esperado y otro aún más terrorífico, la última línea.
- Polvo de hechizos: la popularidad de una colegiala por su hermosura motiva a una de sus compañeras a probar un truco mágico, que consiste en reunir polvo de los nichos de infantes y rociarlos en su rostro para realzar la belleza. El cuento se centra en el mundo escolar adolescente con los retos y ansiedades propios de la edad y los perjuicios que conlleva la obsesión por la apariencia física en una lógica de infracción y castigo. El problema en este caso surge con el narrador, ya que asemeja ser omnisciente a pesar de ser un testigo de los eventos, por lo que buena parte de la historia es conocida por esta persona inclusive cuando no debería; tal vez por ello el diálogo de la abuela no refleja muy bien el estilo oral.
- Incidente en la calle Amargura: un adolescente conoce a su nueva vecina y ambos se vuelven amigos, aunque su origen mantiene cierto misterio. El giro final es clásico en este tipo de historias y no propone algún elemento nuevo, salvo que la vida del protagonista es recreada (un poco) desde lo local, la urbanidad peruana previa al siglo XXI.
- Última noche en la Quinta Heeren: un grupo de amigas se reúnen todas las noches de los sábados en la casa de una de ellas para contarse historias de terror, hasta que la dueña narra la vivencia del sapo encantado. Mezcla los problemas de abandono familiar con aquella tradición de las narraciones orales citadinas previas a la masificación del Internet sin que ningún tema opaque al otro. Si acaso, el final resulta predecible.
- Noche de brujas: tres amigos que piden golosinas durante la noche de Halloween disfrazados de personajes de terror son invitados por dos jóvenes a una fiesta, donde parecen hallarse más disfraces… El relato tiene una atmósfera similar a las leyendas urbanas sobre encuentros con personas que disfrazan su verdadera identidad, pero con la estructura de todo cuento de terror en el que el peligro no es solo sugerido, sino real y expuesto por el ojo del narrador, aquí también protagonista.
- Cosas que pasan: un estudiante víctima de bullying se convierte en amigo de un nuevo compañero, cuyo negocio familiar consiste en guardar “cosas” abstractas. En contraste con algunos de los últimos cuentos del conjunto, este es uno de los más originales en tanto enfoca un monstruo conocido del terror desde otra óptica, tanto en su modo de alimentarse como de transmitirse.
- Fuerzas oscuras: una leyenda cuenta que tres matones con palos repletos de clavos aparecen si pasas por cierta calle, leyenda que tres amigos comprobarán cuando sean testigos de esos sujetos. Similar a «Noche de brujas» por la mezcla de formatos, aquí se presenta una mayor tensión por el peligro que acecha y persigue y la leve dosis de gore justo en las escenas de terror. Además, el final es muy inquietante. Personalmente, es uno de mis favoritos del libro.
- Ascensión en la hora crepuscular: durante la celebración del final del ciclo en el liceo que reúne a estudiantes y profesores, el apocalipsis inicia en el exterior cuando el tiempo se detiene y surgen zombis. Se encuentra conectado con «Lima cero» en un cierre circular al conjunto total, como si todos los relatos formaran parte de una dimensión tan extraña como a la que ingresan los personajes de ambos relatos. Sin embargo, este texto carece del ingenio del primero al construir una situación inicial de apertura al misterio y darle un punto medio y cierre abruptos y anticlimático.
En un balance general, considero a «Cariátides», «El coco», «Lima cero» y «Fuerzas oscuras» como los mejores y más representativos del libro. Podría sintetizarse los rasgos del total en aquellos cuatro relatos, en el que se encuentran el terror urbano, la amenaza de un monstruo externo a los protagonistas, las referencias a la cultura popular de la segunda mitad del siglo XX, las leyendas urbanas convertidas en realidad, entre otros. En ese sentido, este no es solo un libro de tramas fantasmales o de otros monstruos, sino que es una suerte de catálogo con los gustos de los aficionados o frikis de aquellos años, cuando La dimensión desconocida era nuestro Black mirror de hoy. Eso sí, con el hartazgo crítico sobre la ciudad de un Mañana, las ratas, de Adolph.
Detalles técnicos
Género: Fantástico
Editorial: Grafos & Maquinaciones
Año de publicación: 2025
N° de páginas: 106