11 Apr
Los perseguidores, de Pablo Ignacio Chacón: un posible hito literario

Quiero presentarles una situación: imaginen que viajan al pasado, en el año cuando se publicó ese clásico que aprecian mucho. ¿Lo tienen? Ahora observen que, en esos meses, inclusive en los años inmediatos, no tiene la resonancia que para 2026 ya lo tiene. Ustedes no saben qué ocurre, pero se desesperan e intentan pregonar en esa época el valor de la obra, inclusive indicando que será un clásico del mañana. Bien, ahora volvamos a este día. Así me siento con este título. 

Los perseguidores fue publicado en 2022 y escrito por Pablo Ignacio Chacón, autor limeño que para entonces solo había publicado otro libro fantástico, este de microrrelatos, el mismo año: Juanito Tragapelas. Si bien su trayectoria literaria es breve, podemos sumar al menos un logro indicado en la primera solapa, el de ser finalista del Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo en 2011. Estas señas nos pueden indicar la aparición de una promesa literaria que, sin ruidos, puede valer la pena leer. Y mi intención con esta reseña es que lo lean

Pablo Ignacio Chacón

El libro contiene un total de nueve cuentos más un epílogo creado por el propio autor. Salvo dos relatos, uno de ciencia ficción («El beso de la luna») y otro de fantasía o maravilla («De las ciencias primordiales»), todos los demás son de corte fantástico; en conjunto, todos no realistas. No hay tramas idénticas ni parecidas entre sí. Cada una presenta situaciones disímiles, desde un sujeto atrapado en un mundo repleto solo de baldosas hasta una criatura desconocida causante del fin del mundo. En ese sentido no es de los cuentarios que agotan su lectura al tercer o cuarto relato, sino que se reinventa a sí mismo para sorprender, al menos ya desde sus premisas. 

Sin embargo, su logro va mucho más allá. He leído en entrevistas y breves comentarios que un elemento trasversal es el de la obsesión de sus protagonistas. Y es cierto, veremos que cada uno tiene un objeto de deseo particular, un algo que intentan conseguir incluso si el proceso les resulta perjudicial. Ahora bien, este elemento le da cierta cohesión al total de historias, pero no las limita en los desarrollos de sus tramasni en sus formas escriturales. Ni siquiera todos están tan obsesionados como otros. Por ejemplo, en el cuento de «La huaca inútil» una arqueóloga vuelve años después a investigar unas ruinas que en el pasado la dejaron en ridículo e incluso provocaron la pérdida de su trabajo, un claro indicador de una obsesión plena; en cambio, «Carroña» presenta a un pez que anhela ser algo más de lo que es, pero sin la fijación malsana que en este otro texto. Asimismo, ambos tienen enfoques distintos, uno más centrado en los sucesos, el segundo, en las emociones y anhelos del narrador animal. 

Para dejarme comprender mejor el por qué cada uno aporta al libro para no volverlo monótono, prefiero contarles sobre ellos. Si bien es normal que en los cuentarios la calidad varíe, a veces mucho, porque un relato puede ser excelente y el siguiente mediocre, aquí no ocurre eso. Todos son valiosos, varios excelentes. 

Presentación en la FIL Lima de 2022. Fuente: La República.
  • «El pájaro yeyén»: un hombre obsesionado por una compañera de trabajo realiza una reunión en su departamento con más colegas, pero la ausencia de la chica lo llevarán a replantear su apariencia. Cada pieza de la trama está colocada donde debe estar, de modo que dos elementos tan dispares (amor de oficina y la leyenda de un pájaro) se conecten.
  • «El vigilante»: en un espacio liminal cuyo suelo se compone solo de baldosas, un sujeto intenta sobrellevar sus días imaginando nuevos elementos en ese paisaje, inclusive si para ello debe dormir. Es un relato extraño por su historia, pero acaso es el más simbólico de todo el libro en cuanto a la obsesión en tanto hay pocos elementos de donde construir una trama, salvo el personaje mismo. Y el autor lo logra.
  • «La huaca inútil»: el proyecto de una arqueóloga para investigar restos no estudiados y temidos por los pobladores la llevan a una grave crisis en su carrera. Es uno de los relatos más completos del conjunto por dos razones. Primero, logra construir a una protagonista con algunos matices psicológicos, por medio de la cual se plantean varios temas como el machismo y la burocracia. Segundo, elabora una trama con varios eventos y tiempos sin perder de vista el conflicto central sobre la fascinación de la protagonista por esas ruinas. Ambos rasgos son característicos de las novelas, pero aquí consiguió condensarlos sin acelerar ni ralentizar el ritmo de la historia.
  • «El beso de la luna»: en una sociedad donde se usan implantes de recarga para mantener activos a sus ciudadanos, una joven se desvanece varias veces al día. La búsqueda de su doctor por conseguir que su metabolismo se regule solo lo lleva a luchar contra la oposición de sus colegas y oir los extraños relatos de la joven. Es de esos cuentos que tienen más de un nivel de sentido, es decir, que por un lado te narran una historia (interesante), y por otro te sugieren una segunda trama implícita, pero no de acciones, sino de ideas y sentimientos, en este caso sobre la libertad y el choque de perspectivas sobre ella bajo la figura de esas historias que narra la paciente y la interacción de los demás con estas.
  • «Animales»: un hombre encerrado en su cuarto le cuenta a un amigo el motivo de su situación, vinculado con su capacidad para ver criaturas invisibles a otros encima de los hombros de cada persona. Aquí el autor usa recursos que consiguen funcionar, como el uso de la segunda persona y el coloquialismo, ya que es una conversación en el que solo leemos al que puede ver esas criaturas. También consigue hilvanar subtramas y situaciones disímiles en el conflicto central, que es dicha habilidad, lo que demuestra (y se nota) el trabajo estructural de la historia, de disponer cada parte donde debe estar para que no se pierda el ritmo de la narración. Relaciones homosexuales, creencias mágicas, amistad, locura, todo aquí está reunido pero no entreverado.
  • «Los desterrados»: durante los primeros días de la pandemia por el covid, una revista publica el último relato escrito en vida por su autor más reconocido, en el que narra un sueño suyo sobre una mujer en un desierto apocalíptico con unas entidades perseguidoras. Este es uno de los más experimentales del conjunto en cuanto a la forma, junto con «Animales» y «Albedrío». Aquí una historia que pudo ser solo de ciencia ficción adopta un matiz surrealista desde la naturaleza de la historia, un sueño, pero también por el modo en el que se desarrolla la huida de la mujer. Asimismo, todo el texto es un juego interactivo de capas narrativas, en las que alguien narra una trama, y a su vez dentro alguien narra otra, pero con impactos entre uno y otro plano, no solo como una voz que surge de otra sin más. Por eso, el desenlace no responde a un simple inicio-nudo-conclusión cuando los dos últimos puntos nunca suceden de manera secuencial, en ningún momento desaparecen del todo, conviven en las últimas páginas. Es fascinante.
  • «De las ciencias primordiales»: un hombre capaz de crear vida y cuerpos celestes experimenta una crisis existencial cuando se percata de los apocalipsis ocasionados por él sin pretenderlo. En cuanto a trama es el más flojo del conjunto, ya que la historia fluye hasta el final sin algún evento, giro o subcapa narrativa que le otorgue algún plus. No obstante, la escritura sigue siendo más que decente en tanto aúna la visión de una entidad creadora como la de él con los modismos y referentes culturales de los Andes, que es de donde proviene. Este punto mantiene la verosimilitud del relato.
  • «Carroña»: un pez diminuto vive en el fondo del mar mientras se alimenta de carroñas en tiempos críticos, cuando la comida empieza a escasear. Esta historia trata menos de sucesos como de emociones, ya que todo es narrado desde la perspectiva del animal y el conflicto sobre su deseo de ser algo más que un ser vivo olvidable se resuelve no en un hecho, sino en un anhelo. Las reflexiones sobre relatos orales entre la fauna marina que mitifican a muertos como héroes contrasta con el narrar de su vida de constante esfuerzo, todo lo cual le impregna de una hermosura en leve nostalgia.
  • «Albedrío»: el treintañero Rubén asciende en la escala social desde el rango más pobre, cuando vivía en el distrito de Vitarte hasta emparejarse con una mujer de clase alta, con quien rompe a propósito tras meses de hartazgos e infidelidades. Y entonces descubre un cuaderno entre sus pertenencias, uno donde puede leer sobre su pasado, su presente y su futuro escrito nada menos que por él. Parece mucho, pero esta es solo la primera parte del iceberg que es esta historia, una que parece ribeyriana en gran parte de su trama con un protagonista que procura cambiar su condición, aunque pueda fallar, y de fondo ese elemento fantástico que cobrará más importancia conforme nos acerquemos al ¿desenlace? Y es que considero que este no es solo el texto más experimental de todos, sino que condensa algunos de los rasgos más resaltables del libro: primero, el elemento imposible que ocupa una función primordial en el devenir de los sucesos y no permanece solo como un accesorio simbólico; segundo, la intencionalidad del autor por no ceñirse a una estructura narrativa lineal demasiado simple al agregar un elemento sorpresivo, pero que también resignifica el relato, le otorga más posibilidades interpretativas. Un plus: fuera de la trama de Rubén, todo apunta también al nivel metaliterario cuando leemos ese cierre y, luego, el epílogo o «Colofón» en el que reaparece un grupo literario aquí mencionado. ¿Nos hablan del propio autor? Las respuestas, pero la posibilidad de plantearse más de una respuesta válida, le dan una riqueza tremenda gracias a ese involucramiento que permite al lector como un agente activo, que reconstruye la historia, que finaliza su sentido con los elementos dados.
Edición mexicana en la editorial Paraíso Perdido. Fuente: Facebook del autor.

El 13 de febrero el escritor e investigador Elton Honores publicó el artículo «Momentos estelares de la literatura fantástica peruana» en su blog Iluminaciones. Allí, entre otros puntos, indicaba este libro como uno de varios de esos momentos en la producción última para resaltar sus calidades, pero también su carácter rompedor de la tradición previa. Sin duda, es un dolor de cabeza para cualquier investigador hallar tantos libros que reinventen o propongan algo nuevo sobre un corpus como lo fantástico, a comparación de las clásicas corrientes o movimientos literarios de los siglos XIX y XX, más perdurables e identificables. Por mi parte, pienso en un motivo por el que Los perseguidores puede ser un hito

Recalco «puede ser», ya que una afirmación totalmente segura requeriría de una investigación y lecturas mayores para compararlo con muchos cuentarios publicados en ese y años anteriores. Carezco todavía de ese logro. Pero sí he leído varias obras, muchos de ellos libros de cuentos, y pienso en ese elemento distintivo del presente caso. Y es que ha habido al menos dos formas de abordar lo fantástico: 1) una irrupción que es objeto de impresión en toda la historia; 2) una irrupción que se mantiene en segundo plano como herramienta para hablar de algo más. En el primero caso, los monstruos o anomalías son el centro de la trama, sea que hallan sublecturas o simbolismos, todos los cuales no empujan del centro a aquello fantástico. Algunos ejemplos que se me ocurren son varios de los relatos de Horrendos y fascinantes (2014) y El ekeko y los deseos imposibles (2019), de Sarko Medina. En el segundo caso, el elemento irruptivo adquiere un explícito valor simbólico, ya que permite abordar otros temas o elementos en el plano más superficial del relato, o su influencia es leve. Algunos que recuerdo de este estilo son Lluvia (2018), de Karina Pacheco, y Los sacrificios de la carne (2022), de Jhemy Tineo. 

Frente a esta clasificación, Pablo Ignacio podría ser el primero, o uno de los primeros, en reunir ambos rasgos en un único libro de cuentos. En un siglo cuando muchos escritores peruanos escriben historias no realistas de manera consciente sobre el género, a comparación con parte del siglo XX, este conjunto de relatos consigue mantener lo que me gustaría llamar como la inocencia de lo fantástico (en el buen sentido). Escrito de otro modo, cada premisa alocada, rara o hasta ridícula en otras plumas son aquí tomadas en serio por el devenir de sus historias, de modo que en el proceso se nos sugieren más capas narrativas, más subtramas no clarificadas a simple leída, o también sobre simbolismos que permiten al lector crear interpretaciones sobre el sentido de la trama y su desenlace. Así, las vivencias de un sujeto capaz de ver criaturas en forma de mochilas encima de los hombros de los demás se convierte también en un retrato del descenso a la locura y el temor permanente sobre si su interlocutor es real o no, si está a salvo o no, entre otros significados. Esta es una de las formas más logradas, más perfectas, de lo que la literatura fantástica es capaz de conseguir, y este título lo ha conseguido.

Detalles técnicos:

Género: Fantástico

Editorial: Colmena

Año de publicación: 2022

N° de páginas: 159

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