31 Mar
Las victimarias y víctimas en Mater Macabra, de Tania Huerta

El boom editorial de literatura no realista sucedió y sigue sucediendo en Perú gracias a las editoriales independientes. Entre ellas se encuentra Pandemonium, que desde 2020 publica títulos anuales de género en una segunda ola posterior a los días de la pandemia. Este pequeño contexto nos puede servir para ubicar a Tania Huerta, jefa de la casa editora con la que también ha publicado su primer libro tras años de apariciones esporádicas en revistas o antologías, mas no en un título propio.

Mater macabra es un conjunto de 25 cuentos de terror en los que la mujer es la figura principal y reúne tanto historias ya publicadas como nuevas. En ellos, ellas son protagonistas de la situación de turno, a veces como victimarias, otras como víctimas. Pueden ser madres, parejas, trabajadoras, asesinas, caníbales... No maneja un concepto único de fémina y no encaja dentro de otro tipo de literatura que podría considerarse feminista. En lugar de una defensa y crítica constante contra las taras aún sufridas, el libro representa diversas aristas, incluso aquellas en el que aparecen como monstruos y causantes de diversos males. 

Pero, ¿de qué trata? Los relatos están ordenados en cuatro grandes bloques: «La dueña de la boutique», «La del rostro de princesa», «Aquella que parecía una bailarina» y «La del vientre vacío». El primer grupo tiene como elemento articulador la familia, representada de maneras disímiles, como la relación entre madres e hijos, la de parejas o de entidades ajenas que se involucran en un hogar. El segundo grupo reescribe cuentos populares, como Blanca Nieves y la Cenicienta, en versiones oscuras. El tercer grupo no sigue un patrón único, pero el factor más repetido es el de la religión y todo lo que le rodea: iglesias, figuras, etc. Y el cuarto grupo se enfoca en la madre. Cada uno es presentado por una mujer distinta durante una reunión nocturna en la que la energía eléctrica se fue y solo se pueden alumbrar con velas. Esta situación sirve de prólogo y epílogo para el libro, similar a las de series como ¿Le temes a la oscuridad?, en la que un grupo de amigos se reunía alrededor de una fogata para narrarse historias de terror.

Esa sensación transmitida por las historias orales se filtra un poco en el libro, una sensación extendida de un ensueño macabro debido al estilo narrativo. Alejada totalmente de otras escrituras más directas, entre ellas el urbano sucio y decadente de Poppy Z. Brite, Tania envuelve su prosa en una adjetivación constante, explícita e implícita. Recordemos que los adjetivos caracterizan a los sustantivos, lo que implica otorgarle un modo de ser desde la mirada de quien lo observa. En el libro, inclusive las historias breves son extendidas por la construcción de un sentir particular. Si está narrada desde la perspectiva de la victimaria, entonces observaremos el placer expresado del asesinato y la locura normalizada por la protagonista. Si está narrada desde la víctima, sentiremos el miedo creciente hasta el horror experimentado por ella. La estrategia se apoya en el uso de arcaísmos y epítetos, muchas veces situados antes del sustantivo, lo cual refuerza este estilo gótico (o neogótico, lejos ya del siglo XIX). Este es uno de sus rasgos principales, su fortaleza y a la vez su defecto en varios momentos. A veces se abusa de este recurso y recarga demasiado el relato, de modo que el gótico se siente demasiado artificial, inclusive un tanto superficial e involuntariamente paródico. En cambio, cuando no los usa de manera seguida en la misma oración o entre párrafos sirve para balancear la historia tétrica narrada con la atmósfera, sin que ninguna opaque a la otra. Un ejemplo de este buen uso es el siguiente:

Mis ojos se abrieron desmesurados, sintiendo la presión de todos los cuerpos que me rodeaban, los cuerpos de los vivos, sus alientos, sus jadeos entrecortados y sonoros, y esos cuerpos que siempre habían yacido en los envases de vidrio, triturados, molidos, aquellos vestigios que ahora volaban por el aire al abrir las tapas que los protegían, aquellos muertos fraccionados que penetraban mis fosas nasales a cada respiración y me hacían toser pegándose a mi garganta. 

Fragmento de «Mala entraña»

Otro rasgo a considerar es la estructura de sus tramas. A grandes rasgos, hay dos. En un grupo, protagonizado sobre todo por las victimarias, nos presentan una serie de horrores provocadas por ellas, movidas por pulsiones casi instintivas, como el placer o la alimentación, sin algún punto de inflexión que plantee un conflicto real. En otro grupo, las víctimas y victimarias son protagonistas y experimentan algún giro que instala el conflicto a desarrollar en la trama, lo cual no implica que el gore y las muertes desaparezcan. Los primeros se asemejan a las anécdotas, en las que no hay un inicio, nudo y desenlace construidos por completo, cada uno. Considero que los peores relatos del conjunto se hallan allí. En cambio, los mejores se encuentran en el segundo.

Tania Huerta

Todos estos puntos se entenderán mejor con el libro a la mano y la descripción de cada relato. Por eso, vamos ahí, sección por sección del libro. Primero, en «La dueña de la boutique»: 

  • Años dorados: una madre vive con su hija y cuñado, pero las tensiones del tipo sobre los gastos la motivan a buscar una solución para mudarse. De corte realista, su genialidad se encuentra en la casi sutilidad de lo que sucede, en sugerir la resolución macabra del relato. 
  • El último beso: una bisnieta teme los besos de su abuela, ya que le causan repulsión. Para su preocupación, siempre es obligada por su madre a recibirlos, incluso... Esta historia explora la ancianidad desde lo grotesco y bordea el horror corporal gracias a las descripciones que construyen, también, la relación problemática para la joven. 
  • Mala entraña: una joven evita la extraña tradición de su familia, que consiste en nombrar a sus miembros con nombres idénticos en bloques de Carmen, Fernando, entre otros. Sin ser tan obvio, este relato se vale de la tradición de la literatura sobre sectas para crear una tensión creciente hasta el final.
  • Hágase en mi según tu palabra: una mujer es maltratada por su pareja hasta la muerte y despierta al lado de Satanás, quien le propone pactar. El cuento es una desacralización del cristianismo y, a la vez, una crítica social a la violencia contra las mujeres, pero sin caer en la obviedad del mensaje. 
  • Adopción: una niña es acogida por dos padres amorosos, aunque algunos comportamientos raros se manifiestan. El aspecto destacable es la narradora, la propia niña, lo que propicia ese juego entre la inocencia y la maldad disfrazada en una perspectiva de juegos y simplicidades. 
  • Valentina: una muñeca viviente es comprada por una niña, pero un cambio en su vestido original alterará esa nueva felicidad. La perspectiva es de la muñeca, un plus para el texto. El problema es su desarrollo, que sigue un camino predecible y no ofrece relecturas o interpretaciones, como los anteriores cuentos. Es un desfile de horrores, pero solo ello, muestra, no sugiere.

Ahora, revisemos «La del rostro de princesa»:

  • El columpio: Rapunzel arroja constantemente su cabello mientras viene su caballero, pero él no logra realizar lo único que ella desea... Es el menos sangrientos de todos y, aunque funcional, la estructura narrativa es simple: una situación y un giro final. 
  • Hija de la Luna: una mujer lobo deambula en búsqueda de nuevas víctimas hasta que logra llegar a un castillo. La historia es muy simple, sin mayores giros o innovaciones sobre este tópico.
  • Eterna espera: la bella durmiente escucha la llegada del caballero que la salvará, a quien esperó por muchos años. La estructura narrativa también es sencilla, una situación con un giro final similar a otros cuentos de este apartado.
  • Zapatilla de cristal: Cenicienta corre desesperada para probarse el calzado que la haría princesa, pero un accidente interrumpirá su objetivo. Si bien también la estructura es similar, aquí la violencia no es contenida, sino muy sangrienta y explícita, de modo que ofrece lo que promete en esta sección del libro. También el giro se da sobre la propia perspectiva de la protagonista, ya que su motivación no es el amor, como en la versión de Disney.

Por su parte, «Aquella que parecía una bailarina» es la sección con mayor cantidad de cuentos. Son los siguientes:

  • Tapada: en la ciudad de la iglesia de San Agustín, una tapada limeña se oculta del sol e inicia un amorío con un cura. La historia es predecible, pero destaca en sus diálogos de época.
  • Zapatitos de charol: una niña bien vestida camina por las calles de Londres e ingresa a una iglesia, buscando nuevas víctimas. La trama también es predecible y lineal y no plantea un conflicto a desarrollar.
  • Alas marchitas: una criatura femenina torturada en vida por las personas sale a cazar niños. Esa es toda la historia y, de modo similar al anterior relato, no hay conflicto, se queda en el detonante de la situación y bordea la anécdota.
  • Alfileres de boda: la obsesión de una mujer por gozar de una boda la llevan a inaugurar su propia tienda de vestimentas nupciales con consecuencias sangrientas. En contraste con otros relatos, este no sigue el camino de la verdugo, una sorpresa dentro de una sección que tomaba esa perspectiva. 
  • Aparta de mí este cáliz: una escolar tiene pavor a las figuras del Jesús crucificado, ante lo cual recibe un consejo siniestro. Este es uno de los mejores del grupo en tanto no es predecible, usa la sutilidad y verosimilitud para resolver el conflicto y cierra con un final que perturba más por lo que no cuenta. 
  • San Tamiel: una fiel devota de un "santo" del placer sin límites es castigada por mantener todavía alguna moralidad en su devoción. La estructura narrativa es correcta, se percibe el conflicto, pero el lenguaje demasiado sacramental le otorga un humor involuntario. 

Finalmente, vamos con la sección de «La del vientre vacío»:

  • Amor de madre: una mujer atrae hombres hasta su casa para aprovecharse de ellos y darles alimento a sus hijos. Si bien la historia es llamativa, no sorprende tanto al valerse del recurso usado por otras historias del libro, como el anterior a este, «Pequeña Magda».
  • Madre Féretro: en una sociedad obsesionada por que los nacimientos sean perfectos, un conjunto de madres están capturadas en un criadero. Una de ellas tiene en su vientre a una criatura extraña y, en contraste con el miedo de las demás, ella intentará proteger a su criatura de cualquier manera. Se asemeja más a una historia inacabada, ya que promete un trasfondo más complejo y amplio ante el que esta historia solo se asemeja como una anécdota en un mundo distópico. 

He separado en este punto un pequeño grupo, el selecto, aquel que considero como el mejor de todo el libro. Son textos que demuestran el nivel al que la autora ha llegado y que representan un sector de la mejor literatura actual de terror latinoamericano:

  • La Belle Morte: una mujer vanidosa inaugura una tienda de ropa para dolientes, pero de pronto las muertes cesan en su pueblo. Conforme avanza la historia, los posibles desenlaces surgen como teorías, pero el relato no da pistas facilistas. De hecho, cierra con ironía y acierto, siendo uno de los mejores del libro.
  • Frasquito de Talio: Blanca Nieves está secuestrada por los 7 enanos, quienes la esclavizan y abusan de ella, hasta que surge la solución. Su brevedad le favorece, ya que presenta las acciones sin ningún tipo de relleno innecesario.
  • Danza macabra: una bailarina de ballet está dispuesta a todo para ser la mejor en su disciplina, incluso herirse y herir. El atractivo del relato es la perspectiva adoptada, la de la protagonista, lo que convierte la narración en un viaje por el sadismo propio y ajeno hasta su resolución irónica.
  • Porcina: una chica con obesidad mórbida nos decribe cada pliegue de su cuerpo y la tortura que significa comer más. Cada detalle está bien presentado, el texto no se limita en exponer el horror corporal, pero es el giro final el que le da su mayor valía al darle un nuevo sentido (incluso metafórico) a toda la historia.
  • Pequeña Magda: dos niñas viven encerradas en una habitación con escasas visitas de su madre, quien las evita por un motivo que no les rebelaré aquí. Es otro de esos relatos que se valen del giro final para sorprender y realzar y reescribir toda la historia, no solo por los sucesos revelados, sino por darle una nueva lectura a la perspectiva de la narradora.
  • Unicornios celestes: la pérdida de su niño lleva a una madre a resucitarlo mediante alquimia, aunque el resultado no sea el que esperaba. Si bien la historia sigue la ruta que puedes estar imaginando, no se limita solo a ello. En pocas páginas explora el cambio psicológico de la mujer, que no solo se limita a mostrar la obsesión por la muerte del pequeño, sino que revela más matices, como la culpa y hasta el miedo. Este aspecto lo resalta por sobre otros textos del libro que se limitan a mostrar una, sola una, faceta de la fémina protagonista.
  • Pabellón de párvulos: uno de los más crudos. En el cementerio Presbítero Maestro, una madre visita vez tras vez a su pequeño niño fallecido en circunstancias terribles. El relato desglosa por partes lo ocurrido y el motivo de la culpabilidad que atormenta a la protagonista. A ello se suma la construcción de la atmósfera, una gótica y a la vez nostálgica, apoyada por la descripción algo detallada del paseo entre las tumbas.

El resultado en Mater macabra es variado. Cuentos regulares, cuentos buenos, cuentos excelentes, el libro contiene lo que sucede con muchos cuentarios: una montaña rusa de calidades que crece conforme los cuentos sean mayores en cantidad. Sin embargo, también se perfila un estilo propio de la autora en el que el horror y el terror son presentados desde un lente similar al efecto de lo maravilloso, en tanto la maldad es lo más natural en el mundo construido y los finales felices conforman la rareza. También me recuerda a dos de sus colegas coetáneos: Daniel Salvo, por el uso del giro final para sorprender, y José Donayre, por la reconstrucción de épocas antiguas, sus espacios y voces, como el virreinato peruano. Sean influencias mutuas o no, tales coincidencias reafirman la idea de una tradición actual del género, ya no de ínsulas ajenas y distanciadas en tiempo y espacio como sucedía en el siglo XX.

Detalles técnicos:

Género: Fantástico

Editorial: Pandemonium

Año de publicación: 2024

N° de páginas: 170

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