¿Nuevos clásicos? Las reediciones peruanas no realistas del 2025

La reaparición de libros siempre es una buena señal. Para los lectores, para los escritores, para los editores, para los investigadores, sea el grupo que sea, implica la facilidad en la adquisición de libros descatalogados o que se encuentran con mayor dificultad que en su año de publicación. Pero hay más que ello: perfila el canon o los posibles futuros libros canónicos de una nación. 

Si seguimos recordando a escritores clásicos, lo hacemos gracias a reediciones tras reediciones de sus obras. Nadie reedita un título si no encuentra algún valor en el mismo, sea cual sea ese tipo de valor. Inclusive si se trata de un interés económico, las múltiples ediciones ayudan a posicionar títulos y autores y a recordarles al público su existencia y relevancia frente a toda la otra gama de títulos olvidados, tal vez con pocas o ninguna reedición. En otras palabras, toda reedición conlleva un capital simbólico en favor del libro en cuestión. 

De acuerdo a tal relevancia, agrupé en un bloque independiente todos los libros nacionales de género que fueron reeditados el año pasado para diferenciarlos de las novedades. Publiqué todo aquel bloque tanto de novelas como de ficción breve en cuatro entradas distintas en la sección Artículos del blog. Ahora, toca revisar esas obras que siguen persistiendo en el tiempo con diferentes grados de antigüedad. Este último criterio fue el que escogí para ordenar la lista. No solo por una continuidad cronológica, sino para poder diferenciar dos grandes tipos de reediciones. Primero, aquellos con condición de clásicos o de culto (desconocidos pero antiguos) y los de interés contemporáneo, que podrían ser los clásicos del mañana. Es así que veremos obras del siglo XIX hasta de nuestros días, con lo cual podremos medir también cuáles son los intereses editoriales actuales, qué autores llaman la atención y qué escritores vivos están en camino a ser de culto, o al menos llamativos en el caso de los más recientes. 

1. Ensueños (Carlos Ledgard): considerado como el primer libro nacional de cuentos modernistas, fue publicado en 1899 en una reunión de relatos que ya habían aparecido en las revistas que ayudó a fundar, Letras y La revista literaria. Sus historias están influenciadas por el decadentismo de la época y algunas se enmarcan en lo maravilloso, siendo considerado como uno de los antecedentes de la literatura no realista, inclusive antes que Clemente Palma, como se indica en una muestra realizada en la Casa de la Literatura en 2012. Ahora, fue reeditado por la editorial MYL en febrero con la edición de Ana Alejo Ríos. 

2. Tarmap Pacha-Huaray. Azucenas quechuas (Adolfo Vienrich): aparecen dos nuevas reediciones de estos clásicos de la literatura quechua. Por un lado, en 1905 se editó Azucenas quechuas, poemario, mientras en 1906 surgió Tarmap Pacha-Huaray, un fabulario que recrea paisajes y personajes andinos. El año pasado aparecieron dos ediciones distintas que reúnen ambos libros. Primero, se encuentra el de El Gato Descalzo con ilustraciones, aparecido en junio, y en julio surge el de Grupo Empresarial Quimérica para su sello Aurora. 

3. Narraciones y ensayos (Abraham Valdelomar): el autor de El caballero Carmelo (1918) es conocido por muchos, asiduos o no a la literatura. Por lo mismo, nuevas reediciones mantienen su nombre vigente. El presente libro reúne una selección de narraciones de su obra. Desde los cuentos criollos, donde se alojan pistas íntimas, personales; hasta los que se incluyen en Los hijos del Sol, libro que se publicó póstumamente y cuya temática es incaísta, pasando por ficciones cinematográficas, chinas, fantásticas o relatos yanquis, que revelan su tránsito por las vanguardias. Asimismo, contiene un corpus ensayístico del autor. Fue publicado en julio por Caligari. 

4. Historietas malignas (Clemente Palma): fue un escritor modernista que transitó el periodo de fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Con la teoría positivista y el horizonte cultural del decadentismo, sus relatos muestran la impronta del horror, lo espeluznante, lo fantástico y la ciencia ficción, como son los casos de Cuentos malévolos (1904, 1913), Mors ex vita (1918, 1923), XYZ (1935) e Historietas malignas (1925). En esta reedición, MYL rescató este último título para julio en una edición crítica a cargo de Jhonny Pacheco Quispe. 

5. Ande y Selva: selección de cuentos, Chachapoyas (Francisco Izquierdo Ríos): publicada originalmente en 1939, presenta relatos que, aunque independientes en su temática, abordan de manera directa o indirecta las costumbres, creencias populares, ritos, supersticiones y manifestaciones culturales de los pueblos de la Amazonía peruana con los que tuvo contacto Izquierdo. Fue publicado ahora por Arsam en julio. 

6. Aquí está el Anticristo (Alberto Hidalgo): el autor de Poesía inexpugnable es más conocido por sus versos, pero también produjo prosa. Entre ese corpus, se encuentra esta novela, publicada en 1957 en Buenos Aires. Hidalgo nos presenta a un personaje central místico y supraterrenal, un nihilista en toda regla —como antiprofeta, su misión es llevarlo todo al nihil, es decir, a la nada—, y poseedor de una colosal voluntad para el aniquilamiento de una humanidad a la que aprende a aborrecer minuciosamente. La novela no tiene un índice, sino un “esqueleto”. El apocalipsis narrado en este libro no es ni violento ni repentino, sino riguroso y progresivo. El autor, en su excéntrica iconoclasia, fuerza a su protagonista, Equis Etcétera (el Anticristo), a anular metódicamente elementos simbólicos de la sociedad como: la literatura, la religión, la autoridad, el idioma, la industria, el sexo e, incluso, el pensamiento mismo. Fue editado por Mesa Redonda para su sello Mono Milenario. 

7. Cuentos de ángeles, unicornios y amarus (Edgardo Rivera Martínez): esta antología reúne diversos cuentos del autor jaujino, quien empezó a publicar relato breve en 1963 con El unicornio hasta 2006 con Una azucena de luz y de colores. Lo fantástico en sus historias reúnen polos distintos, como lo andino y lo occidental, el presente y el pasado, entre otros. Fue reeditado por De Lirio en junio e ilustrado por Gonzalo Macalopú Chiu.

8. Cuentos completos (Edgardo Rivera Martínez): como su título lo indica, esta es la compilación total de la narrativa breve del autor, incluidos sus cuentos fantásticos. En cambio, no contiene ilustraciones. Fue publicado por Penguin para Debolsillo en junio. 

9. El bagrecico y otros cuentos (Francisco Izquierdo Ríos): en 1965 apareció «El bagrecico», clásico cuento nacional relacionado a la literatura infantil que narra la historia de este pez y su viaje de vida a la par que le otorga su propia voz. Con otros elementos de la naturaleza, cercano a la fábula y basado en la cultura amazónica, esta edición trae nueve de esos relatos a cargo de la editorial Lupuna, editado en julio. 

10. Azurita y otros cuentos: selección (Edgardo Rivera Martínez): más, más del autor de País de Jauja que despertó mucho interés el año pasado. Originalmente, apareció en 1978 con un prólogo de Antonio Cornejo Polar e incluía relatos como «Amaru», que narraba bajo la perspectiva de la criatura mítica. Ahora, esta nueva edición recoge seis cuentos en esas historias sobre diversos aspectos de los Andes. Fue publicado en julio por Silvabientos, también para su colección Clásicos de Junín. 

11. Kutimanko y otros cuentos (José Oregon Morales): el autor es reconocido por ser uno de los escritores quechuas que publicó obras en su propio idioma. Por ejemplo, este cuentario apareció de tal manera en 1984 con historias basadas en la tradición oral. Aquí se presentan costumbres ancestrales de animales y hombres entrelazados en escenarios andinos. Fue reeditado en marzo por Lluvia. 

12. Cuentos populares de Jauja: selección (Pedro S. Monge): fue publicado originalmente en 1986 y 1993 de forma póstuma por parte de una de las figuras más reconocidas de Jauja. Esta edición recupera esas historias de la tradición oral de Junín. En el contexto de los mediados del siglo XX en la zona, emerge un espectro de seres fantasmagóricos, terroríficos, desvergonzados y avaros que expresan las transformaciones estructurales que estaba viviendo la zona central del país. Silvabiento reeditó este título en julio para su colección Clásicos de Junín. 

13. Para tenerlos bajo llave (Carlos Carrillo): publicado originalmente en 1994, este cuentario de terror y gore obtuvo más de una reedición, a saber, la de 1999 y 2007. Ahora, esta nueva entrega llega por los treinta años con un prólogo de Hernán Migoya y un texto crítico de Elton Honores. Sus historias mezclan sexo, sangre, horror corporal con ritos paganos y mucha, mucha violencia. En esta ocasión Pandemonium lo editó en julio. 

14. Loro ccolluchi y otros cuentos (José Oregon Morales): otro título de narrativa breve del autor huancavelicano, publicado en 1994 con ocho relatos incluidos. Esta edición rescata esas historias basadas en cuentos tradicionales, en su mayoría, como la lucha contra los loros que devoraban el maíz o la perspectiva de un toro sobre las corridas. Fue reeditado en marzo por Arsam.

15. La shira (Rafael Gutarra Luján): es una leyenda recogida por el autor, quien obtuvo el Primer Puesto en el III Concurso de Cuentos y Leyendas Regionales, organizado por Radio Cutivalú en 1992. Luego, apareció en una edición de 1994 (al parecer en el libro recopilatorio con los ganadores) y volvió a aparecer en 2000 en solitario. La leyenda nos cuenta la historia de un personaje extraordinario, mezcla de mujer hermosa y animal salvaje, que mantiene prisionero a un hombre con el que llega a tener un hijo, Lushiro. Más adelante, el niño ayuda a su padre a escapar. Es entonces cuando empieza una persecución implacable... Fue publicado en agosto por Sietevientos. 

16. La fabulosa máquina del sueño (José Donayre Hoefken): fue publicada originalmente en 1999 por Mercados Consultora y Publicaciones, siendo su primer libro editado en solitario. Esta novela mezcla ciencia ficción con surrealismo y otros elementos que la volvieron a día de hoy en un libro de culto. Narra la historia de Aldo, Gala y Leonardo en un Estado distópico cuyas experiencias se conectan con la máquina indicada en el título, todo ello mezclado con fragmentos de sueño y un estilo experimental. Ahora es reeditado por Luca Pacioli Presenta, aunque en 2024 fue publicado para Estados Unidos por Suburbano Ediciones. 

17. Año sabático (José Güich Rodríguez): publicada en el 2000 por la editorial San Marcos en plena transición entre siglos. Contiene nueve relatos entre realistas y fantásticos y de ciencia ficción (los predominantes) en historias con espacios peruanos reconocibles con elementos como viajes en el tiempo, monumentos vivientes, ciudades asediadas por el pasado, entre otros. Fue reeditado en julio por Grafos & Maquinaciones con prólogo de Elton Honores. 

18. Kassandra y nueve mentiras menores (Sandro Bossio Suárez): esta es una edición íntegra, renovada y actualizada de una de las antologías de cuentos fundamentales del premiado escritor huancaíno, publicado originalmente en 2011. Su visión —cosmopolita, urbana y humana— se expresa en estos 10 relatos a partir de un estilo singular que cruza lo occidental y lo andino, revelando la vena creativa y el vuelo poético del autor. El contenido presenta historias fantásticas, algunas de terror, como «El hombre que habló con la Muerte», «El hambre de Anabela» y «Tatuaje», entre otros. Fue publicado en julio por Silvabiento para su colección Clásicos de Junín, lo cual ya nos indica la condición de autor relevante y de culto, al menos para un sector editorial de la región y del país en general. 

19. Un ángel sentado en mi cama (Rodolfo Sánchez Coello): desde su aparición en 2011, este libro de cuentos cuenta con tres ediciones en total, incluidas la inicial de Génesis, la de 2018 por Killa y la reciente, por Arsam, en abril. Las historias exploran el tema de la muerte desde diversas aristas, como la posibilidad de la aparición de un ángel, la inmortalidad, la vida por el azar, entre otras. 

20. Historias a la luz del candil (Saniel E. Lozano Alvarado y Bety Sánchez Layza): esta es otra de esas compilaciones de relatos orales que vuelven a circular, esta vez sobre las historias populares de La Libertad. Así, se reúnen mitos, leyendas y tradiciones de la región. Este trabajo tiene como punto de partida la obtención del Premio Departamental de Literatura de Tradición Oral "Víctor Navarro del Águila" por Bety Sánchez Layza (coautora del libro) en el Concurso Nacional organizado por el Ministerio de Educación, en 1989. El trabajo premiado fue “Entre cerros y lagunas”. En esta nueva edición la estructura cambió, más acorde con los procesos de regionalización, lo que explica la distribución del contenido por provincias. Apareció originalmente en 2011 por la editorial Páginas Libres y regresa mediante Infolectura. 

21. El ovni de los pantanos (José Donayre Hoefken): en 2013 apareció por primera vez la presente novela infantil en una edición mexicana para la editorial Pearson, ilustrada por Marco Enciso. En esta ocasión, volvió en julio de la mano de Altazor para su colección Arlequines y con la portada dibujada por Giovanni Menéndez. La historia nos lleva hasta el refugio silvestre de los Pantanos de Villa, en Chorrillos, Lima, donde un niño explora la zona con su amiga a partir del avistamiento de un ovni. 

22. Los fantasmas del Estadio Nacional (Dimas Arrieta): a menos que ignore alguna, es la cuarta reedición de esta novela fantástica corta que aborda la tragedia del estadio del título, sucedida en 1964, en la que murieron cientos de personas. El protagonista es un sujeto andino migrante, sobreviviente del evento, quien manifiesta las secuelas sobrenaturales o fantasmagóricas en el recinto. La primera edición es de 2013 por Summa; la segunda, de 2016 por Chtulhu; la tercera, de 2022 por Cielo Gris, y la cuarta proviene de Arsam en julio del año pasado. 

23. La abuela que tejía el aire (Carlos Garayar): esta novela infantil fue publicada por primera vez en 2015 por la editorial Panamericana e ilustrada por Andrea Lértora. Ahora, regresa mediante De Lirio y las ilustraciones del artista cubano Valerio. Es el relato sobre una mujer que, en la vejez, descubre que posee una habilidad inesperada: la de hilar y tejer el aire mismo. A partir de esa metáfora, la narración del autor explora el lugar de los mayores en la vida familiar, la percepción del tiempo, la memoria y la libertad interior. La protagonista convierte los hilos invisibles del mundo en mantas capaces de guardar perfumes, estaciones, sueños y recuerdos, y de alimentar y transformar el mundo interior de su familia; es una actividad que la llena de plenitud, aunque su entorno interpreta su recogimiento como un síntoma de fragilidad. 

24. Memorias de Amaru: una pequeña vida (Carlos G. Luna): la más joven de todas en cuanto a años de publicación, ya que apareció originalmente en 2021 en formato electrónico y físico. Ahora, volvió en agosto mediante Amaru Comics, al parecer del propio autor puesto que aparece como responsable de la edición en la hoja de créditos. La novela trata de la vida de un joven atormentado por varias desdichas, como enamorarse de una diosa, presenciar terremotos, ciudades fantasmas, enemigos invisibles, entre otros problemas. Tal parece que es una novela juvenil de fantasía.

Una vez revisada la lista completa, podemos extraer algunas conclusiones sobre las reediciones fantásticas del 2025. Entre ellas, hay datos cuantitativos. Veintitrés es el total del corpus, de los cuales uno pertenece al siglo XIX, quince al siglo XX (consideremos que el 2000 fue el verdadero último año del centenio) y siete al XXI. Diecisiete son de narrativa breve, mientras seis, el total de novelas. Veintidós son de autores hombres, mientras solo uno es de mujer y coescrito con otro varón (Historias a la luz del candil). De modo similar, veintidós fueron publicados por editoriales independientes y solo uno, por una trasnacional, Penguin Random House (Cuentos completos, de Edgardo Rivera Martínez). Y en cuanto al tipo discursivo o género no realista (fantástico, maravilloso, ciencia ficción) resulta más complicado detectar números exactos en tanto los libros de relatos pueden contener historias de diversas vertientes no realistas, a veces futuristas, otras paranormales. Aún así, por las sinopsis de todos los libros se puede reconocer un predominio de lo fantástico sobre la ciencia ficción: cuatro títulos son de este último grupo sin duda alguna (Aquí está el anticristo, La fabulosa máquina del sueño, Año sabático y El ovni de los pantanos), probablemente solo nueve sean de corte maravilloso (mitos, fantasía) y diez, fantásticos.

¿Qué nos indican los números sobre el estado actual de esta literatura? Primero, hay un gran predominio del siglo XX. Si bien la literatura peruana tiene referentes anteriores que permanecen en el imaginario popular nacional, como Clorinda Matto y Manuel Ascensio Segura, el gran grupo de nombres conocidos hasta por no lectores parecen ser del siguiente ciclo, a saber, Vallejo, Arguedas, Alegría, Ribeyro, Vargas Llosa, Varela, y un largo etcétera. Asimismo, si bien existe un nicho de investigación sobre el siglo XIX, el XX aún es uno de los principales focos de análisis, posiblemente por la cantidad numerosa de escritores canonizados y la búsqueda por otros invisibilizados pero coetáneos a los pesos pesados, como Valdelomar; de ahí que surgen rescates de títulos y autores poco conocidos, o de obras olvidadas en autores algo más recordados, como sucede con Aquí está el anticristo, de Alberto Hidalgo. Por otro lado, es llamativa la cantidad considerable de libros más recientes, sobre todo en años cuando la cosecha libresca es basta. Las reediciones los destacan por sobre sus compañeros, cuya producción puede ser fácilmente olvidada o ignorada. Por supuesto, no son narradores ya clásicos si consideramos el paso del tiempo en creadores más antiguos, quienes forman parte del canon gracias a décadas de permanencia en los lectores, pero sí se perfilan como los próximos a serlo, siendo, por lo pronto, nombres destacados, hasta de culto si pensamos en los primeros años del 2000 (ya pasaron veinticinco): José Donayre, José Güich, Sandro Bossio, Rodolfo Sánchez Coello, Saniel Lozano y Bety Sánchez, Dimas Arrieta, Carlos Garayar y Carlos G. Luna. El factor editorial y económico está involucrado, sobre todo en las reediciones de publicaciones más recientes (2015 en adelante), pero no puede ignorarse que también forma parte del proceso de canonización, esa insistencia por no dejarlos fuera de circulación. 

Segundo, la presencia de la autoría masculina es hegemónica. En años anteriores sí hubo reediciones de autoras clásicas o de culto, como Rosa Arciniega con Mostro-Strom, Lastenia Larriva con Cuentos, Pilar Dughi con Todos los cuentos, Isabel Sabogal con Un universo dividido y hasta Raquel Jodorowsky con Cuentos para cerebros detenidos, de nacionalidad chilena, pero habitante y con presencia en el Perú. Recuerdo estos libros, pero es cierto que hubo muchos más rescates de hombres que de mujeres tanto en años anteriores como en el 2025. No considero que la explicación radique en una invisibilización voluntaria de las narradoras peruanas. Al contrario, ya han pasado años de su promoción, estudio y revalorización. Pese a ello, todavía existe labor investigativa pendiente sobre las autoras olvidadas en la historia de la literatura nacional, trabajo que depende del ámbito académico, en primer lugar, y del editorial, en segundo. Esa interdependencia podría explicar la disparidad, ya que sigue siendo más fácil recordar a hombres clásicos que mujeres clásicas y su recuperación implica mucho, mucho trabajo de búsqueda bibliográfica. Al menos hoy hay proyectos abocados a esa labor. 

Tercero, las independientes mueven este mercado. No olvidemos que muchos de tales nombres publicaron en estas editoriales por primera vez, sobre todo los más recientes, por lo que no sorprende esa situación. También está relacionado al boom de lo no mimético, promovido sobre todo en este sector de la industria editorial. Las trasnacionales publican de manera más regular hoy que ayer títulos peruanos de género, pero sigue siendo un nicho pequeño. Y en cuanto a reediciones, Penguin lo realiza con un narrador clásico reconocido por su literatura en general, también realista, y presente en su catálogo (País de Jauja, aparecida en Debolsillo y Alfaguara). 

Cuarto, lo fantástico es la línea no realista más difundida y prestigiada. De los tres tipos de ficción no realista (tengo un artículo en el que me explayo sobre este punto), lo paranormal o imposible resulta ser mucho más conocido y aceptado, sobre todo por sus cultores. Es muy maleable, tiene muchas posibilidades, desde el terror gótico hasta relatos de imposibilidades no terroríficas. En cambio, lo maravilloso ha sido identificado con la labor antropológica de rescate de la tradición oral, sea en obras recopilatorias o de ficción basada en estas historias; solo una novela reeditada es de fantasía sin ser deudora del folclor nacional. Y la ciencia ficción tal vez sea la menos creada, acaso por el posible estigma hacia ella como un modelo extranjero y la inexistencia de una tradición sólida y estable durante décadas, sobre todo en el siglo XX; sí hubo libros, como los de Hidalgo, Donayre y Güich (estos dos últimos en el cambio de época hacia el boom no realista), pero la tesis doctoral de Elton Honores, La ciencia ficción en el Perú. Desde sus orígenes hasta los años 70, nos explica mejor esta ausencia de continuidad durante buena parte del siglo XX. 

Y una última certeza, una última fe, esperanza o conclusión lógica, si se desea: se reconoce cada vez más la existencia y valor de clásicos no realistas. Nos encontramos en años de redescubrimiento, cuestionamiento y enriquecimiento del canon nacional. Ocurre con libros miméticos, basta con ver la labor de la editorial MYL, por ejemplo, y este movimiento editorial y académico se extiende hasta el lado fantástico, maravilloso y cienciaficcionero. Estoy emocionado por ver qué más sucederá en el futuro.

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