¿La mejor literatura fantástica peruana del siglo XXI?

El martes 26 de mayo publiqué una encuesta anónima y digital en la página de Facebook del blog. Esta contenía seis preguntas de respuesta libre dirigidas a conocer la opinión de los lectores, sus elecciones sobre los mejores libros actuales no realistas, sean de ciencia ficción, fantásticos o de fantasía, inclusive terror. Para ello, se preguntó sobre lo mejor en novela, cuentario en solitario, cuentario grupal, cómic, revista y editorial. La última participación registrada fue la del martes 02 de junio, y con ella se obtuvieron 20 formularios completados y unos resultados que no clausuran la recepción de estos géneros: lo actualizan. Pero retrocedamos un poco. 

¿Por qué preguntar sobre este tema? El canon es un concepto en discusión, acaso en crisis si se piensa en el siglo XXI en contraste con los anteriores. La distancia temporal ayuda a reconocer los clásicos de aquellos tiempos y su persistencia, obtenida mediante comentarios, estudios y reediciones. Sin embargo, en su momento fueron las novedades editoriales, los recién llegados frente a las anteriores figuras. Piensa en lo siguiente: Ribeyro fue un escritor entrante, un cachimbo, cuando publicó Los gallinazos sin plumas, mientras Ventura García Calderón, el canónico. ¿Qué no le sucede, entonces, a los de nuestros años? 

La valorización de los escritores en vida forma parte de la Historia de la Literatura de un país. En próximas décadas el año 2010 será el equivalente para nosotros de 1950, y, por ello, las obras recientes necesitan recibir algún tipo de atención, positiva o no, pues también es un registro para el mañana (por no escribir que lo es para nuestros días también). En ese sentido, esta primera encuesta, sondeo, en realidad, es una fotografía del momento, un termómetro sobre los libros no realistas contemporáneos recordados por las personas. 

Por supuesto, esta no es la lista definitiva de lo mejor en esta literatura. La cantidad de respuestas conseguida no equivale al total de sus lectores, además de que las elecciones fueron variadas y no prima el consenso, salvo excepciones. No obstante, los participantes, aunque anónimos, no fueron restringidos a un único público, como docentes o escritores. El formulario fue promocionado desde Meta para cualquier persona en Perú de 18 a más años con el fin de construir una mirada general, no focalizada. En otras palabras, la data no es absoluta, pero sí representativa: probablemente, los lectores de los libros señalados no sean solo sus amigos o conocidos. 

Por cierto, dos apuntes más. Utilizaré el término «fantástico» por motivos de comodidad y espacio al referirme a toda la ficción no mimética, no realista, más allá de que solo sea una vertiente en esta narrativa. Además, por considerarlo parte de nuestra época de modo simbólico, extendí el rango temporal de 2000 a 2026, no desde el 2001. Ahora sí, una vez aclaradas las posibles dudas de esta iniciativa, veamos quiénes fueron escogidos por los lectores. 

MEJOR NOVELA

En esta categoría votaron 14 personas. De esos votos descarto dos, ya que señalaron al clásico Mañana las ratas (1984), de José B. Adolph, perteneciente al siglo XX y cuya condición de culto ya no es debatida. En cuanto a títulos del XXI, fueron nombrados once de ellos sin ninguna unanimidad, pero sí con una excepción. 

Empecemos por el más votado: El ave Soul del hotel Lima (2021), de Ladislao Plasencia. ¿Lo conocías? Fue el ganador del Concurso Novela Corta «Julio Ramón Ribeyro» del Banco Central de Reserva en el año de su publicación. Su inclusión en esta lista es curiosa, ya que su premisa destaca el apartado realista de la historia, la cual narra la vida del pintor Víctor Humareda en zonas populares e informales de Lima durante su proceso de creación. Lo imposible surge desde la primera parte del libro con esas apariciones ilusorias, tal vez hasta fantasmales, de Marilyn Monroe, y más aún en el segundo bloque con ese viaje al planeta Arkaad y su encuentro con el castillo de la actriz y el Museo de los Mundos. En la red algunos lo califican de surrealista, por lo que este libro es el encuentro entre esas percepciones de lo fantástico. Cinco años después, fue el más mencionado con dos votos. 

Los demás libros con un voto cada uno fueron los siguientes, en orden cronológico de publicación. Casa (2004), de Enrique Prochazka, la historia de un arquitecto amnésico en un hogar laberíntico cuyos secretos lo remontan al pasado lejano todavía desconocido; Ven ten mi muerte (2012), de Gonzalo del Rosario, una ciudad plagada de zombis en la que dos enamorados buscan vivir al máximo mientras a uno de ellos le queda poco tiempo antes de convertirse en uno más de ellos; Pandemia Z: Supervivientes (2019), de Poldark Mego, la primera entrega de la saga Z donde se muestra a un Perú apocalíptico arrasado por muertos vivientes, centrada esta vez en Lima; La casa de los vientos (2022), de Gabriel Rimachi, la vida de un hombre gay en la capital peruana de finales del siglo XX e inicios del XXI con una maldición andina en su pasado familiar; Minimosca (2024), de Gustavo Faverón, un vagabundo amnésico y muchos personajes más se entrecruzan con momentos fantásticos, surrealistas y hasta casi cienciaficcioneros; El alma de los muertos (2025), de Francisco León, en la que la descendencia de un paisano americano sufre a partir de una maldición surgida en España; Sutilezas y Extrañezas: Hemlock Ridge (2025), de Jorge Luna-Victorio, donde dos animales antropomorfizados son detectives de unos crímenes en cierto pueblo que ya los esperaba. 

Las otras tres novelas se encuentran en una situación liminal. Es significativa también su inclusión aquí, en tanto sugiere que la noción de lo fantástico para algunos lectores no se limita a la ruptura de la realidad mediante lo imposible, sino a registros cercanos pero realistas. Por otro lado, dos de estos títulos se acercan al umbral entre ambos mundos. Queda a tu criterio (lectura previa de esas obras) decidir si son o no fantásticos. Primero, Matagente (2012), de Rodolfo Ybarra, cuenta la vida criminal de un psicólogo laborista que selecciona personal para empresas, a la vez que disfruta de asesinar todo tipo de víctimas; es considerada como novela gore. Segundo, El espía del inca (2017), de Rafael Dumettt, una novela histórica y ¿realista? ambientada durante la llegada de los españoles a América. Es cierto que el contenido presenta pasajes enteros de corte maravilloso, como rituales, pero con explicaciones fácticas. No obstante, el espía protagonista tiene una habilidad prodigiosa, imposible inclusive, y esa ambigüedad sitúan al libro en esa zona liminal que señalé. Tercero, Vivir abajo (2017), de Gustavo Faverón, es considerada en varias reseñas como una novela de estructura compleja, pero no se le adjudica el carácter fantástico, a lo sumo sí gótico. Solo encontré una nota en la reseña de David Pérez Vega para Zenda en la que especifica que coquetea con el género. 

MEJOR CUENTARIO EN SOLITARIO

Notarás la diferencia en las categorías para libros de cuentos. Es un fenómeno editorial común en el Perú que surjan libros compilatorios con varios autores, algunos dedicados al género fantástico en general, otros temáticos (superhéroes, vampiros, etc). Por eso, preferí dar su espacio a cada uno. Aquí solo me centré en los cuentarios de un único escritor. 

Esta fue la categoría más votada, con un total de 20 votos distribuidos en 20 títulos. Cabe decir que algunas respuestas entre las categorías mencionaban a más de un libro. Ahora bien, aquí descarto a las antologías sobre Ribeyro por pertenecer al siglo XX. Todos los demás sí se ubican en nuestra época, además que su condición fantástica es obvia (salvo, tal vez, una). 

Los más votados del bloque fueron dos, hay un empate: Cuentos pa´ kemarse (2008), de Gonzalo del Rosario y El primer peruano en el espacio (2014), de Daniel Salvo. El libro de Del Rosario es más vigente hoy que nunca debido a una reciente polémica en un colegio de La Libertad, donde se pretende censurar su lectura por el contenido sexual. De plano la censura siempre es perjudicial para el pensamiento crítico, más aún de personas en formación, pero es motivo de otro artículo. Lo que sí podemos avistar por esta situación es la temática de los relatos, historias donde abunda el humor sarcástico, erótico, sangriento, en suma, el desenfado en historias, nuevamente, fantásticas y de terror. El libro de Salvo es un abanderado simbólico de la ciencia ficción peruana, ya desde el título, pero más aún por centrar su propuesta en la mezcla de elementos nacionales con este género, como «Quipucamayoc» y su ucronía basada en la alteración de unos quipus. Su relevancia se refleja en una nueva reedición que aparecerá en 2026, tanto como sucedió con la obra de Del Rosario. 

Los otros títulos indicados fueron quince, un voto cada uno. Para no amontonarlos, los agruparé en dos párrafos en orden cronológico de aparición, también. En primer lugar, los surgidos antes de 2020, fecha tras el cual el boom fantástico parece haber crecido en gran proporción. Año sabático (2000), de José Güich, abre el milenio y la producción del autor con nueve relatos sobre la maleabilidad del tiempo y los encuentros entre épocas, entre otros tópicos. Los fines del mundo (2003), de José B. Adolph, contempla lo que propone su título en fenómenos globales como la pérdida de la memoria y la depresión o el encuentro con un clon o un fantasma extraño. Ajuar funerario (2004), de Fernando Iwasaki, coloca por única vez a su autor por aquí, pero es uno de sus títulos más conocidos, uno donde el terror predomina mediante microrrelatos. Punto de fuga (2007), de Jeremías Gamboa, es otro de los casos liminales en tanto sus tramas son urbanas y realistas, pero parece que juega con lo imposible por momentos. Kintsukuroi (2017), de Jeremy Torres-Montero, es un grupo de relatos interconectados por el mismo mundo, donde aparece un disco negro en el cielo que altera a los habitantes. Y El ekeko y los deseos imposibles (2017), de Sarko Medina, es una obra influenciada por elementos andinos y propios de Arequipa entre lo futurista y los mitos. 

En el inicio de la nueva década, se encuentra Habitación suspendida y otros relatos (2021), de Edgard J. Rivera, que contiene bucles temporales, reencarnación, espectros, etc. Más allá de la existencia (2023), de Francisco León, presenta elementos fantásticos y de terror en localizaciones urbanas. Ukumari y otros relatos fantásticos (2023), de Juan Vladimir Huallpa Vila, representa las leyendas andinas en tramas de miedo, como las apariciones de carretera. Fieras (2023), de Mariangela Ugarelli, es un bestiario de terror y weird con animales, plantas, vampiros, entre otros. Mater macabra (2024), de Tania Huerta, se enfoca en la figura de la mujer tanto en su faceta de víctima como la de victimaria en historias gore. Penúltima esencia (2024), de Bruno Cueva, está marcada por la ciencia ficción espacial con la interrelación de razas planetarias, entre algunos temas más. Horridum (2025), de Sara Pizarro, representa también el horror gore a partir de monstruos humanos y no humanos. Ya en fechas más recientes fueron propuestos dos novedades. Todos los muertos de mi felicidad (2026), de Gabriel Rimachi, muestra personajes sufridos en entornos realistas y con elementos imposibles a modo de obstáculos: fantasmas, chamanismo, etc. Y Ochenta días (2026), de Enrique Prochazka, el último título del narrador ya de culto con sujetos que contactan de manera conflictiva con la naturaleza o viven curiosidades científicas.   

MEJOR CUENTARIO GRUPAL

La presente categoría pertenece a una suerte de resurgimiento de las antologías, pero bajo la forma de recopilaciones. ¿Cuál es la diferencia? Técnicamente, una antología es un agrupamiento de relatos preexistentes, mientras una recopilación puede considerarse como una reunión de nuevos textos inéditos. Los libros de este grupo suelen estar diferenciados de esa manera, aunque a veces una recopilación reúna alguna historia aparecida en otros lares, como revistas. 

En total fueron mencionados ocho títulos con 13 votos. La distribución de los mismos es distinta a las dos anteriores categorías, como veremos a continuación. Para empezar, el más nombrado fue Tenebra (2017), editado por Carlos Saldívar, con 4 votos. Su éxito no fue menor, ya que cuenta con reediciones y una multitud de reseñas en Goodreads. Sobre su propuesta, se aboca a la literatura de terror en dieciséis cuentos de diversos monstruos: brujas, parásitos, demonios, entre otros más. Los autores convocados también son diversos en sus intereses y estilos, motivo por el que pudo haber llamado la atención de los lectores: Jorge Casilla, Carlos Trujillo, Liliana Flores, Carlos Carrillo, Sarko Medina, Yelinna Pulliti, Edison Mucha, Tadeo Palacios, Gonzalo del Rosario, Marcia Morales, Julio Cevasco, Glaucomar Yue, Jeremy Torres-Montero, el propio Saldívar y Jim Rodriguez. 

Los siguientes dos cuentarios obtuvieron dos votos cada uno. 17 fantásticos cuentos peruanos (2008 y 2012) fue un título con dos entregas que representó una renovación generacional desde la Antología del cuento fantástico peruano que Harry Belevan publicara en 1977 y al cual la sinopsis declara su inspiración. Editada por Gabriel Rimachi y Carlos Sotomayor, ambos reunieron escritores en cuya mayoría existe una carrera literaria consolidada para 2026. En la primera parte están Carlos Calderón Fajardo, José B. Adolph, José Güich, Enrique Prochazka, Ricardo Sumalavia, Carlos Rengifo, José Donayre, Víctor Miró Quesada Vargas, José de Piérola, Gonzalo Málaga, Santiago Roncagliolo, Marco García Falcón, Julio César Vega, Lucho Zúñiga, Jeremías Gamboa y Johann Page. En la segunda parte, en cambio, predominan quienes empezaron a producir en el siglo XXI: Alfredo Castellanos, Fernando Ampuero, Siu Kam Wen, Carlos Herrera, Fernando Iwasaki, Yeniva Fernández, Sandro Bossio, Selenco Vega, Julie De Trazegnies, Alexis Iparraguirre, Carlos Enrique Freyre, Juan Manuel Chávez, Carlos Yushimito, Miguel Ruiz Effio, Katya Adaui, Luis Hernán Castañeda y Jorge Casilla. 

Por su parte, Esta realidad no existe (2022) fue compilado por uno de aquellos autores, Alexis Iparraguirre, y con Francisco Joaquin Marro a modo de biógrafo de cada escritor. A diferencia del anterior libro, este apunta solo a la ciencia ficción, como reza su subtítulo y sinopsis, pero, de modo similar, debe su existencia a una antología clásica previa: Visiones peligrosas (1967), de Harlan Ellison. Los tópicos son diversos, como los mutantes, las drogas futuristas, las paradojas temporales, los infectados, entre muchos más. Y entre los narradores presentan aparecen algunos de 17 fantásticos cuentos, pero abundan nombres nuevos que están creando su propio espacio en la producción más reciente desde la pasada década: Tanya Tynjälä, Julio Meza, Juan Robles, Jeremy Torres-Montero, Carlos de la Torre, Jorge Casilla, Diego Cebreros Tamayo, Carlos Vera, Carlos Saldívar, Claudia Salazar, Mariangela Ugarelli, Stuart Flores, Germán Atoche, Gonzalo Málaga. 

Las demás obras consiguieron un voto cada una. Estas fueron Universos en expansión (2018), editado por José Güich, en el que antologó relatos clásicos peruanos de ciencia ficción del siglo XX, pero sin dejar de lado a literatos del XXI en un libro que pretendía darles una continuidad histórica. Zomos zombies (2020), de Hans Rothgiesser, recreó historias de invasiones zombi en diferentes regiones del país como un mapa Z. Cuentos peruanos de la pandemia (2021), de Ricardo González Vigil, es uno de los más extensos de este grupo (diría que a la par de los dos tomos de 17) con una basta variedad de escritores cuya única consigna fue crear historias sobre el evento del covid 19, sean realistas, claro, como fantásticas o cienciaficcioneras. Qhipa Pacha (2023), de Rocío Quispe Agnoli, es un caso particular en las compilaciones, puesto que sus autores no fueron escogidos al azar, sino que forman parte de este grupo literario del título cuyas historias de ciencia ficción se anclan a elementos y realidades peruanas. Y Ayllupunk (2025), de Dai N. Castillo, comparte el interés en sus escritores por crear una ciencia ficción local, pero desde el enfoque del ecofuturismo o ecología en el género. 

MEJOR CÓMIC

En total se consiguieron 10 votos en esta categoría. Se postularon ocho obras distintas, dos de las cuales obtuvieron dos votos cada una y fueron las más mencionadas. Asimismo, otras dos son de corte realista, pero vale la pena realizar unos apuntes líneas abajo. 

Vamos ahora con las más votadas en orden cronológico de publicación. El mito de Inkarrí (2017), guionizado por José Donayre e ilustrado y entintado por Roger Galván, es una historieta en el formato breve de grapa. El título nos indica el contenido y, a falta de mayor información en la red, podemos prever que trata sobre el mito andino de la época de la conquista española, la futura reunión de las partes de Inkarrí y el consecuente retorno al orden del Tahuantinsuyo. El siguiente cómic es Ayar. La leyenda de los incas (2018), obra de creación grupal mediante Tawa Ediciones, aunque dirigido por Óscar Barriga y con colaboración de Virginia Borja, Kaimer Dolmos y Erly Almanza. La trama se basa en la leyenda de los cuatro hermanos, enviados con sus esposas por los dioses para fundar el imperio Inca mientras enfrentan a seres sobrenaturales que imponen terror en variados poblados. Si bien solo es un voto más que los demás, es un indicativo de la presencia precolombina en la temática del cómic peruano y su valoración en los lectores, tal vez también como una herramienta pedagógica, no solo lúdica. 

En los demás cómics se encuentran autores con cierta trayectoria en el medio. El más relevante de todos por su peso en la historia del cómic nacional es Juan Acevedo con su El cuy, surgido desde 1981. Dudé en incluirlo, pero es cierto que es una obra en producción permanente; por ejemplo, el artista publicó nuevas viñetas del personaje en su página de Facebook que aparecieron luego como El cuy vs. la pandemia (2021). Además, por si hay duda de que sea no realista: son animales parlantes. El siguiente es Tinieblas de ultratumba. La tenebrosa historia de Sarah Ellen, de José Donayre y Miriam Montaño, basada en la novela Doble de vampiro (2014), también de Donayre. Su historia narra el mito de este personaje, nacida en 1872 en Inglaterra y por cuya muerte se tejió el relato sobre su maldición de volver a la vida ochenta años después, ahora en Pisco, Perú. El Guachyman (2019), del escritor Javier Arévalo y el ilustrador Luis Morocho, fue el inicio de un proyecto enorme de Kchina Cómics acerca de cuatro héroes peruanos con historias independientes que se entrecruzarían en algún momento. Este caso fue el primero, y trató sobre un joven con ropa de vigilante que impone su visión de justicia en Lima con un poder obtenido, sin saberlo, de otra dimensión. Y Panóptica (2023), guionizado por César Santiváñez y dibujado por Hugo Espinoza. Apareció entre 2013 y 2015 bajo el formato de grapas hasta que hace poco reapareció en un primer volumen integral que reunía las historias situadas en un planeta ciberpunk repleto de hongos y prótesis corporales donde sobreviven cada vez menos humanos. 

Los otros dos cómics son de corte realista, para lo cual hay dos opciones: o algunos de sus lectores los consideran como fantásticos o se entendió este apartado como dedicado a la historieta peruana en general. Tren de ficción (2012), de Carlos Lavida, gira en torno a la construcción del Metro de Lima y la relación conflictiva entre un padre y su hijo, habitante del esqueleto del tren en los rieles (merece una reedición). Y Barrunto (2015), con guion de Juan José Sandoval y dibujo de David Galliquio, acerca de jóvenes en familias disfuncionales en medio de barras bravas y fútbol; tiene una reedición este año. 

MEJOR REVISTA

Sin magacines no habría literatura fantástica. Muchos autores con publicaciones independientes empezaron en ellas con relatos, ya que son espacios donde se suele dar cabida a escritores iniciantes. Es por esto que integrar una categoría para sí misma era necesaria. En total hubo 9 votos, 1 de las cuales la descarto por nombrar a este blog, que no es una revista (gracias, gracias, de todos modos). Los otros nombraron a 6 publicaciones distintas. 

Dos de las más votadas alcanzaron, justamente, 2 votos cada una. Umbral es (o fue, no estoy seguro) una revista aparecida en 2012 como producto del Taller Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, creada por estudiantes de Literatura, dirigida por Sheila Rodríguez. Publicaron al menos dos números que contenían crítica literaria, entrevistas y ficciones, entre los cuales desfilaron Elton Honores, Jorge Casilla, Luis Benjamín Román, Giulio Guzmán, entre otros más. Fue uno de los impulsores de esta narrativa a inicios de la década pasada. 

Aeternum fue una publicación con un enfoque distinto. Surgida en 2018 por Poldark Mego y Tania Huerta, se centró en la literatura de terror desde el ámbito creativo. Cada número estuvo dedicado a algún tópico, como las madres macabras, los juegos malditos, los héroes y santos peruanos, las discapacidades, etc. Como las demás, permitió la inclusión de nuevos escritores, pero inclusive de quienes no hubiesen publicado nada en tanto abría convocatorias constantes en sus redes sociales. Es así que escribieron para sus números narradores peruanos y de otros países hispanohablantes como Marco Antonio Yauri, Oswaldo Castro, Sarko Medina, Cristina Taborga, Julio Cevasco, Kristina Ramos, Luis Bravo, Omar Luján, Sophie Canal, Víctor Grippoli y muchos más. 

Las demás revistas obtuvieron un voto cada una. Un voto fue para Etiqueta Azul, de la que no encontré nada, salvo una página en Facebook que anunciaba un número nunca editado, según sus publicaciones; dejo esa incógnita. Por otro lado, Morlockmania es un fanzine que sí existe, pero que aparecerá en julio de 2026… dedicado al terror de serie B, de todos modos. En las otras dos opciones tenemos revistas más consistentes en números. Plesiosaurio (2008) es dirigido por Rony Vásquez y Christian Elguera y está centrado en el microrrelato con un total nada despreciable de dieciséis números, el último de 2025. La cantidad de escritores publicados es excesiva para estas líneas, recomiendo ¡con euforia! visitar su web. Y Entropía (2020) es codirigida por Renzo Medina y Roman Rojas como una revista nacida, también, del Taller Editorial de la UNMSM, abocada al terror tanto en ficción como en ensayos. Tengo conocimiento de tres números publicados. 

MEJOR EDITORIAL

Especializadas en lo fantástico o no, muchas editan esta literatura, pero no todas son asociadas al género en el imaginario lector, o eso sospechaba. Por eso, y al ser un elemento indispensable para el boom no realista, incluí esta categoría. Aquí se consiguió 17 votos repartidos entre siete editoriales con resultados curiosos, si no reveladores. 

La más mencionada por un total de 9 votos fue Pandemonium, dirigida por Tania Huerta. Esta casa editora surgió en 2020 como una nueva propuesta centrada únicamente, en ese entonces, en la literatura de género con un toque de terror en sus sinopsis, carátulas y demás elementos característicos de la empresa. En ese año publicaron Códice infame (Carlos Carrillo), El día que regresamos, Dismórfica y Epitafio (Luis Apolín), libros que marcaron su línea editorial de textos tanto de autores individuales como recopilaciones de relatos centrados en alguna temática. A la fecha cuentan con más de 30 títulos publicados y dos nuevas líneas editoriales: una para los cómics con Ink-a Comics y otro para la literatura infantil con Ludicra. 

La siguiente editorial más votada con 3 menciones fue Grafos & Maquinaciones, dirigida por José Donayre. Si bien no se centra de manera exclusiva en el género, sí tiene entre sus líneas principales la edición de novelas y cuentarios de este tipo desde su primer libro: Regreso a casa (2012), de Juan Carlos Townsend. Sus publicaciones aparecieron casi año tras año hasta 2020, cuando inició su Edad de Oro en tanto mantiene hasta ahora una consistencia y cantidad enorme de obras, superior a 200, de acuerdo a su web. Algunos que puedo destacar son los siguientes: Pasajes de lo fantástico (2016), de Audrey Louyer; Cuentos (2019, reedición de 1919), de Lastenia Larriva; Degradé (2021), de Miguel Cotrina; El Misti en el año 3000 (2022, reedición de 1954), de Porfirio César; Solo para insomnes (2023), de Rocio Uchofen; Bosque de arces (2023), de Jorge Casilla, etc. 

Las demás editoriales cuentan con un voto cada una. Alfaguara es una de ellas y no necesita mayor presentación; no es peruana, pero publicó autores nacionales de género, como a Luis Hernán Castañeda con El imperio de las mareas (2019). Otro es Peisa, fundado en 1969 por José Muñoz y que, si bien tampoco se dedica al género, tiene libros como Claridad tan obscura (2011), de Carlos Herrera, y Amores líquidos (2019), de Carmen Ollé. Altazor, creado por Willy del Pozo, también está aquí, pero por su colección de libros de terror Anatema (especificado en el voto). Torre de Papel, de Carlos Echevarría, fue otra de las impulsoras del boom en la pasada década con libros de ciencia ficción y, aunque no es su único enfoque en la actualidad, es todavía la principal. Y, finalmente, Speedwagon, surgida en 2019 con un estilo empresarial más juvenil y basado en la estética del manganime, dirigido por Jeremy Torres-Montero. 

*

Una vez presentadas todas las categorías, puedo realizar algunos apuntes generales. Más allá de los más mencionados por cada una, algunos escritores se repiten entre un bloque y otro. En ese grupo Gabriel Rimachi y José Donayre cuentan con 3 participaciones cada uno en categorías variadas, a saber, mejor novela, cuentario único y cuentario grupal para el primero, y mejor cómic y editorial para el segundo. Los otros con dos menciones en esta misma mecánica son Enrique Prochazka, Francisco León, Gonzalo del Rosario, José   Güich, Jeremy Torres-Montero, Tania Huerta y Poldark Mego. Ellos y los «ganadores» por cada categoría pueden considerarse como agentes simbólicos de lo fantástico peruano, recordados por los lectores de modo central en una faceta del género o entre varias de ellas. 

Ahora, después de todos los nombres aparecidos aquí por la propuesta de 20 personas distintas, anónimas, sin necesariamente poseer una conexión entre ellas, ¿esta es la mejor literatura fantástica peruana del siglo XXI? Tal vez. Hay escritores casi de culto aquí mencionados y otros más jóvenes. La certeza obtenida es que todas estas son recomendaciones de los lectores, de la gente, del público especializado y en general. Una muestra de un total aún desconocido. Tal vez el siguiente paso para acercarnos a una respuesta más absoluta sea menos anónimo y con mayores alcances, pero acaso será de un esfuerzo del mañana: una segunda encuesta dirigida a grupos específicos.

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