
Escribe Juan Arellano, bloguero de Literatura
El escritor británico afincado en España, Ian Watson, falleció el 13 de abril a los 82 años. Quizás los lectores de este milenio no lo conozcan, pero en 1976 su novela The Embedding (traducida como Empotrados o Incrustados) fue una de las más comentadas y reconocidas, por su uso de la gramática generativa. Ignacio illarregui escribió al respecto hace unos años:
Watson planteó su argumento sobre el innatismo postulado por Chomski y el concepto de la incrustación. Esa manera que tenemos de incorporar información relevante en el lenguaje a base de subordinadas y que, a mayor amplitud y profundidad, más dificulta la asimilación; especialmente en el lenguaje oral cuando el cerebro no es capaz de absorber las ideas al ritmo que suelen fluir. Watson modela este sustrato mediante tres historias: unos científicos experimentan el potencial de la mente humana para tratar con la información a través de unos niños en un laboratorio; un antropólogo convive con una tribu amazónica cuyo uso de la incrustación tiene ramificaciones sociales y filosóficas; y unos alienígenas se interesan por las lenguas terrestres en un primer contacto. Cada una desde perspectivas complementarias, realimentadas entre sí a medida que Watson profundiza en su elaboración del marco de Chomski.
Watson publicó más de treinta novelas de ciencia ficción, fantasía y terror, quince libros de relatos y un poemario, y recibió varios premios (John W. Campbell Memorial, Prix Apollo, BSFA Award, Grand Master, etc) por su obra. Watson trabajó además en el guión de la película A.I. Inteligencia artificial (Steven Spielberg, 2001), resultado de más de nueve meses de trabajo con Stanley Kubrick. Ha sido bastante traducido al castellano, con más de 20 libros publicados.
Además de eso era un personaje habitual en el Celsius 232, un destacado festival internacional de literatura fantástica, ciencia ficción y terror que se celebra anualmente en Avilés, Asturias, donde era común verlo con su bastón mágico, controlando que el clima durante el evento transcurriera con normalidad, y desplegando su característico humor inglés. Siempre muy asequible a todo aquel que quisiera conversar de casi cualquier cosa.
“Uno de los más sofisticados narradores de la ciencia ficción”, a decir del escritor argentino Pablo De Santis. Watson además contribuyó al corpus narrativo de Warhammer 40,000, y como dice en X el usuario Richard Noble:
Descansa en paz, Ian Watson. Nunca habrá otro escritor que contribuya al canon de 40k que fuera un verdadero rebelde, que escribiera para Stanley Kubrick, y que proporcionara la descripción más precisa de un mundo demoníaco de Slaanesh. Que Dios te acompañe, Ian.

«No compren flores, compren libros», deseo de Ian Watson. Fuente de la foto: Sitio web oficial
Créditos de la imagen de portada: Cristina Macía, esposa de Watson